Los niños acuden en taxi a la parada de autobús más cercana, las ambulancias titubean a la hora de atender sus llamadas y los vendedores ambulantes cada vez les visitan menos. Es la cotidianidad de los vecinos de la localidad morciniega de Peñanes, la única del concejo que «presume» de tener una entrada y salida única por carretera, pero también una de las que más vecinos ha perdido por metro cuadrado. En la actualidad, hay unas veinte viviendas abiertas, ni una tercera parte de las que están en venta o en estado ruinoso. «El precio de vivir asilados», asegura Cristina Alonso, vecina de Peñanes.