Dos escritores, Taibo y Eugenia Rico; la concejal de Deportes del Ayuntamiento de Gijón, Teresa Ordiz; el director del Conservatorio de Música de Avilés, José María Martínez, y el presidente del Comité Organizador del Descenso Internacional del Sella, Emilio Llamedo, analizaron para EL COMERCIO el desarrollo del Mundial. Y dos son las conclusiones. Una, que prefieren a Italia antes que a Francia. La otra, criticar el «lamentable» cabezazo de Zidane, que «perdió la elegancia en el último minuto de su carrera», dice José María Martínez.
El favoritismo hacia Italia, no obstante, se perfila más por causas ajenas al deporte. El fútbol, en ocasiones, trasciende lo que es el terreno de juego. Así, Llamedo alude a motivos más 'políticos' que deportivos. «La actitud del entrenador francés, Domenech, diciendo que primero era catalán que español ya por eso me cayó mal», explica, para matizar que, en cualquier caso, la selección 'azurra' fue la que «más me gustó». Especialmente, en el partido contra Alemania. «Yo quería que ganara Italia», sentencia la ovetense Eugenia Rico, sentimiento que cree «mucha gente» compartía. En su caso, mantiene una estrecha vinculación con ese país. Rico defiende que para seguir un partido hay que «apasionarse» e ir a favor de una de las dos partes. Eso sí, ve que los encuentros guardan similitudes con rituales de «guerras tribales». Mientras, Teresa Ordiz argumenta su preferencia por Italia en que antes del encuentro, se daba como favorita a Francia. «Parece que siempre me inclino por los que 'a priori' son los perdedores», dice.
Taibo lo tuvo más fácil. En cuanto España y México fueron eliminadas, desconectó del Mundial. «Ya me daba lo mismo», reconoce. Tampoco tenía una preferencia clara Martínez, una vez España quedó fuera.
Aunque apela a que el combinado nacional supere sus «complejos de inferioridad». Y reflexiona en voz alta: «Lamento que los músicos no podamos reunir a tantos millones de espectadores».