elcomerciodigital.com
Martes, 11 de julio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
OPINIÓN ARTICULOS
Viejos y jubilados
LA generación del 40, cosecha de posguerra en la que me incluyo, está saltando ya el listón de la jubilación. Quién lo había de decir Se les ve indecisos, titubeantes, como fetos perplejos que vayan a renacer a una nueva vida, vacilantes, inseguros, cavilando en si seguir o plantarse. La mayoría suele optar por suicidarse por el procedimiento habitual, esto es, por seguir viviendo hasta que el cuerpo aguante y la muerte nos separe, que para eso coticé, que decía el gallego.

Hace un siglo, cuando la edad media de vida era de cuarenta, el gordo de la pirámide estaba ocupado por jóvenes, pero hoy los sexagenarios forman el grueso del pelotón en un mundo sin niños, ¿quién quiere niños?, ellas con la menopausia por los talones, ellos con la andropausia por donde la rima de talones, en un mundo senecto con olor a urea, a braguero, a dodotis y a tienda de antigüedades. Dónde habré dejado la dentadura, bueno, ya la encontraré cuando encuentre las gafas de cerca.

Renqueantes, con los cojinetes oxidados, trozos de historia con patas varicosas, a los jubilados les aguarda un paisaje de cataratas sin agua y una prórroga del partido repleta de goteras, atascos y grietas. ¿Y el tímpano? Qué no diríamos del tímpano: coño, Manolín, te veo más gordo; sí, hijo, sí, como una tapia, que más vale no oír para lo que hay que oír, como a ese psicólogo de Optimistas sin Fronteras pregonando que la vida empieza a los 60. Será la de ultratumba, tú, listo.

Con la vida agolpada en tropel en la memoria, nos volveremos coñazos, soltaremos a diestro y siniestro las batallitas del abuelo, ¿ay nin, con lo que yo corrí!, hablaremos a saltos por culpa de alzhéimer, ¿o era Alka Seltzer? Oye, Manolín, ¿te acuerdas de lo que nos gustaban las mujeres? Claro, nin. Oye, Manu, ¿y te acuerdas por qué nos gustaban? Y las acequias de riego tupidas, el sexo al ralentí, las neuronas abrasadas a chupitos, un aparato excretor que no pasaría la ITV, me matan las cervicales, no llego al cordón de los zapatos, no me inclino porque dudo que luego pueda enderezarme, y el bumbún del corazón a punto de griparse en cada escalón. ¿Qué vida ésta! Ahora que tenemos peine, andamos sin pelo. ¿Qué vida ésta, que antes sumaba y ahora resta, que clava en el pastel de cumpleaños velas a esgaya, pero no da fuelle para soplar! ¿Qué vida ésta! Menudo panorama.

Pero

En el año 550 a. J., el maestro Confucio afirmaba que lo que no tiene solución, no es un problema, y yo completo al sabio asegurando que hasta el rabo todo es toro, y hasta la muerte, todo vida, y que no hay joven o viejo que pensando en el trote, no galope. Así pues, coetáneos, comamos y bebamos en la medida de nuestras exiguas fuerzas, que eso, lo bailado, es cuanto llevaremos al otro lado, que la mortaja es un traje sin bolsillos, y en el Valle de Josafat no se paga con dinero, y al que se vuelve carroña, se lo comen las gaviotas. Que ahora es buen momento para izar el pendón, cuando sobra tiempo y pensión para acometer los pecados no cometidos y aprobar asignaturas pendientes. Aunque haya que ir de droga legal hasta las trancas, o haya que atiborrarse de tortillas de Nolotil como la abuela. Y a zorra vieja, gallina tierna, y más valen dos de treinta que una de sesenta, y pajaritos por aquí, pajaritos por allá, uauauá, haciendo el ridículo hasta caer de culo de risa, cuidado la cadera, las manos hacia arriba, las manos hacia abajo, somos los gorilas, uhuhú, novios de la muerte bailando va, bailando viene, la conga de Jalisco in artículo mortis.

Oye, ¿cómo es que te casas con una mujer tan joven, no ves que te pondrá cuernos? Porque a mi edad prefiero pastel compartido que mierda para mí solo. Y como en eso, en todo lo demás. Que son dos días, Matatías.



Vocento