Tiene un tono de voz muy similar al de su hermana Menchu. Sin embargo, a medida que la conversación se prolonga se perciben en su timbre otras tonalidades. «Al fin y al cabo llevamos los mismos genes», admite. Marisol Álvarez del Valle, tía-abuela de la Princesa de Asturias, goza como el resto de las mujeres de la familia de buena voz. Voces que en el caso de las tres mujeres mencionadas les sirvió además para desarrollar su labor en los medios de comunicación.
Con esa excusa se encontraba ayer por la tarde en Oviedo para participar en un curso de verano de la Universidad sobre radio con la ponencia titulada 'La voz dice mucho de nosotros'.
-¿Y qué dice?
-Todo, si estamos nerviosos o calmados, alegres o tristes. Cada voz es una huella dactilar.
Señala Marisol que una voz poderosa puede movilizar a las masas, emocionar e, incluso, hacer sufrir. Su hermana, de hecho, conmovió a los invitados en la Almudena con su lectura en la boda real y ella misma lloró escuchando a un predicador americano «cuya voz estaba cargada de emoción y eso que no le entendí nada de lo que decía porque no domino idiomas».
La locutora elude confesar qué voces admira porque asegura que es una «entusiasta de todas las que oigo. A veces creo que si emborracharan sería beoda».
No tienen carga etílica, pero sí cree Marisol que las voces pueden curar. «El próximo curso que voy a dar será en Gijón sobre las cualidades terapéuticas de la voz», comenta, quien no se considera experta en la materia «pero sí una investigadora que ha estudiado mucho sobre el tema».
Ayer hablaba en Oviedo para 29 alumnos de los secretos y virtudes de las voces y contestaba a las entrevistas de numerosos periodistas consciente de que todo lo que rodea a doña Letizia suscita un enorme interés.
A pesar de ello, en las cuestiones concernientes a la Princesa de Asturias no levantó la mano y prefirió no contestar. Tan sólo con amabilidad aseguró que efectivamente doña Letizia «está muy comprometida con la institución (Monarquía), pero echa algo de menos su profesión de periodista».