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Jueves, 13 de julio de 2006
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GIJÓN
GIJÓN
Ratifican los 2 años de cárcel por abusos para el ex técnico de natación del Grupo
La Audiencia de Las Palmas juzga fundamentada la acusación de tres ex alumnas canarias, formulada cuando el preparador ya ejercía en el club gijonés
Ratifican los 2 años de cárcel por abusos para el ex técnico de natación del Grupo
JUICIO. Leonardo A. M., en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número 1 de Las Palmas que le condenó por abusos en 2004, cuyo fallo fue ratificado ayer por la Audiencia. / E. C.
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La sección primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas ratificó ayer la condena por abusos sexuales al ex entrenador de natación del Grupo Covadonga Leonardo A. M.. El preparador se sentó en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número 1 de esta misma localidad canaria en julio de 2004. El magistrado consideró entonces que las acusaciones formuladas por tres de sus antiguas alumnas en un club de natación de las islas estaban fundamentadas, y le condenó a dos años de cárcel, tres de inhabilitación y a pagar a las menores 17.000 euros en concepto de daños morales. Leonardo A. M., que ahora se encuentra en Cataluña, su tierra natal, podrá recurrir el fallo de la Audiencia ante el Tribunal Supremo en los próximos días.

El ex entrenador grupista trabajó durante seis temporadas en el Club Natación Las Palmas antes de llegar a Gijón, a finales de 2003. Los hechos que se le imputan se produjeron, según las denunciantes, entre 2002 y 2003, poco antes de que el preparador abandonara las islas para trasladarse a Asturias junto con su mujer y sus hijos.

La denuncia formulada por las tres jóvenes deportistas (dos de ellas menores) y la inminente apertura de diligencias judiciales forzó a la directiva del Grupo a suspender de empleo y sueldo a Leonardo A. M. de forma cautelar, hasta que la justicia aclarase si era responsable de los abusos sexuales de los que se le acusaba. La decisión de la entidad deportiva, anunciada en una rueda de prensa por su presidente, Ángel Cuesta, enfadó a los alumnos del entrenador y a sus padres, que iniciaron una campaña de apoyo a Leonardo A. M. e incluso llegaron a criticar con dureza a la directiva grupista.

La sentencia condenatoria del Juzgado de lo Penal número 1 de Las Palmas de Gran Canaria fue contundente. El magistrado recogía que Leonardo A. M. había conseguido mantener con sus alumnas una relación de «especial confianza», hasta el punto de que muchas de ellas «sentían gran admiración por su entrenador». El juez apuntó como hecho probado que el preparador catalán «se aprovechó de esta circunstancia, así como de la esperanza de sus alumnas de participar en campeonatos de máximo nivel y mejorar su rendimiento deportivo, para someterlas a tocamientos y dirigirles palabras de alto contenido erótico».

Con la «excusa» de realizar mediciones corporales, el técnico conducía a las denunciantes, una de ellas de 12 años y otra de 16, a un cuarto anexo a la piscina. Una vez allí las instaba a desnudarse asegurándoles que se trataba de una práctica «normal» en los equipos de alta competición, señala la sentencia. Leonardo A. M. solía preguntar a las jóvenes por su vida sexual antes de tocarles los pechos y las nalgas para «estimularlas».

«Consulta ginecológica»

Cuando se encontraba a solas con sus alumnas, les hacía adoptar posiciones indecorosas «propias de una consulta ginecológica», momento que aprovechaba para realizarles tocamientos en sus genitales. Las alumnas canarias del ex entrenador grupista siempre han mantenido que, en ningún caso, llegó a haber sexo.

Aunque la sentencia fue condenatoria y muy clara en su fundamentación, el fiscal y las acusaciones particulares no quedaron satisfechos. El ministerio público había solicitado una pena de seis años de internamiento, mientras que dos de las jóvenes que le denunciaron pidieron ocho años de cárcel y que el club asumiese su responsabilidad como responsable civil subsidiario.

Durante la vista oral, que se prolongó durante una semana, declararon más de una treintena de testigos, además de varios peritos que corroboraron que las denunciantes se encontraban en un estado psicológico propio de quien ha sufrido una experiencia traumática con el sexo.



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