El patrullero de la Armada española 'Mouro' vuelve a estar en El Musel tras varias semanas de misión en Melilla, pero será por poco tiempo. Tal como adelantó en su día EL COMERCIO, en la primera semana de setiembre será trasladado a Ferrol y su gemelo 'Marola', con base en Santander, será el único patrullero que quede en el Cantábrico.
La despedida, al menos de momento, se caracteriza por la discreción. El comandante del barco, Mariano Manuel Torres, piensa que el 'Mouro' es «un personaje en el puerto gijonés», en el que tiene base desde 1982, tan solo un año después de ser entregado a la Armada. Su primera y única base distinta a Gijón fue el puerto de Las Palmas.
Torres percibe simpatía y decepción en varios colectivos portuarios: destacamento de la Guardia Civil, prácticos, efectivos de salvamento marítimo, y admite que, aunque personalmente es uno de los beneficiados con el cambio, porque es de Ferrol y en esa ciudad gallega se encuentra su familia, la maniobra de desatraque en uno de los primeros días del próximo setiembre será triste para toda la tripulación.
La mitad, aproximadamente, de sus subordinados son asturianos, pero también gran parte de los foráneos tienen su vida organizada en Gijón y el traslado les perjudica. Torres, hijo y hermano de oficiales de la Armada, dice que los marinos son «trashumantes» y están acostumbrados a aceptar sin rechistar cualquier destino.
La misma demostración de comprensión lleva a su segundo, Óscar Calvo, a argumentar que la ausencia de oposición institucional alguna a la marcha del 'Mouro' se debe a que «la mayoría de la gente ni siquiera sabe que estamos aquí. Es normal, pero sí notamos aprecio en el ámbito portuario».
La explicación oficial del traslado, que han expresado tanto el delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín, como la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, plantea que el 'Mouro' ha llegado al final de su vida útil y que los barcos de su tipo pronto serán desguazados y sustituidos por unidades mayores y más modernas.
De momento, la fecha del traslado está decidida; la del desguace, todavía no.