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Viernes, 14 de julio de 2006
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GIJÓN
GIJÓN
Más seguro entre rejas
La Policía Local rescata a un caco al que una muchedumbre trató de linchar
Le iba bien la jornada de trabajo, hasta que fue 'pillado in fraganti' por un grupo de ciudadanos que montó en cólera al sorprenderle. Mohamed K. es un inmigrante de 40 años que se dedicaba a pequeños hurtos en la Semana Negra. Aprovechando el tumulto que se originaba en los bares y pequeños puestos, se hacía con un teléfono móvil, una cartera o cualquier otro objeto del que pudiera sacar buen partido. Pero a las dos de la madrugada de ayer su suerte le dio la espalda.

En un bar, fue sorprendido en plena fechoría. Rápido se formó un buen tumulto y la integridad física de Mohamed K. comenzaba a peligrar. Afortunadamente para él, una patrulla de la Policía Local de servicio en aquel momento en la Semana Negra se percató de que un ciudadano estaba en apuros. Era en uno de los bares instalados en el popular 'kilometrín'. Los agentes, en principio, sólo vieron cómo muchos ciudadanos sacaban en volandas al caco y comenzaban a propinarle toda suerte de golpes. En su opinión, pretendían claramente lincharle. Por eso, no dudaron en intervenir e intentar poner paz entre la muchedumbre. Su intervención les costó recibir algún golpe perdido de los muchos que se estaban repartiendo en ese momento. Pero la rapidez de los policías evitó males mayores, ya que los clientes del establecimiento estaban muy exaltados.

Ya en la comisaría, y con el susto todavía en el cuerpo, agentes y detenido hicieron recuento del 'botín' que Mohamed había logrado en la confusión de la fiesta. Le valía prácticamente todo, pues le fueron ocupados teléfonos móviles, carteras, llaves, diversa documentación, un MP3 y un largo etcétera de efectos.

Poco a poco, como un constante goteo, comenzaron a pasar por la comisaría de la Policía Local los supuestos propietarios de los efectos robados para presentar las denuncias. Como un rosario, casi todos los efectos fueron apareciendo. Será una madrugada que tardarán en olvidar tanto Mohamed como sus rescatadores. Afortunadamente, los golpes no supusieron lesiones para nadie. Eso sí, el desdichado ladrón ha sido acusado de un delito de hurto. Al menos, le queda el consuelo de que a veces se está más seguro entre rejas.



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