J. L. G., de 40 años, falleció ayer al precipitarse con su vehículo por el acantilado de la playa de La Cagonera. Los bomberos recibieron una llamada, a las 11.20 horas, indicando que los trabajadores que acondicionan la senda verde que discurre por la zona descubrieron un vehículo en el fondo del acantilado. Al lugar se desplazaron dos vehículos de bomberos, así como efectivos de la Policía Local, Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil. Allí, pudieron comprobar que la valla que impide el paso a la senda en obras había sido retirada y del camino surgían las marcas de unos neumáticos que se dirigían hacia el precipicio.
Los equipos de rescate comprobaron que el cuerpo de un hombre yacía en la ladera del acantilado, mientras que en el interior del vehículo, un Seat Ibiza, matrícula LE-0760-AF, no había ningún accidentado más. Los bomberos rescataron el cadáver del conductor, labor que fue especialmente laboriosa, al haber quedado en el acantilado.
Los servicios de emergencia consideran que el vehículo se precipitó desde una altura de unos 70 metros y, para comprobar que no había más víctimas, los bomberos tuvieron que 'rapelar' por todo el acantilado en labores de rastreo.
Pero el coche debía de llevar en la playa de La Cagonera bastantes horas, ya que un pescador aseguró haberlo visto en el fondo del acantilado hacia las ocho y media de la mañana, aunque lo confundió con un plástico que hubiera arrastrado la mar.