Habrá que hacer reajustes, pero todas las partes implicadas colaborarán para que la reforma de El Molinón cause los menos perjuicios a la actividad del Sporting y también a los aficionados. Este es el mensaje que transmitía ayer el presidente de la entidad rojiblanca, Manuel Vega-Arango, quien se mostraba, además, partidario de acometer esa remodelación por fases.
¿El motivo? Tratar de minimizar lo máximo posible las «incomodidades» que asume se generarán con las obras, sobre todo al haberse retrasado su inicio, al menos hasta finales de año, tal y como adelantó EL COMERCIO, debido a los trámites judiciales que implica la reforma a causa de la situación en la que se encuentra el club, inmerso en un proceso concursal.
En cualquier caso, Manuel Vega-Arango expresó su confianza en que el Sporting podrá seguir utilizando El Molinón con total normalidad. «Todos conocemos casos de campos de equipos de Primera y Segunda en los que cuando hay obras no se interrumpe el juego», añadió el presidente del Sporting, convencido de que será posible salvar la situación y que no será necesario trasladarse durante los trabajos.
Así, una vez vayan a comenzar las labores de remodelación, el Ayuntamiento, el club y la empresa constructora -detalló Vega-Arango- tratarán de organizarse para que los trabajos «afecten lo menos posible» al día a día del Sporting. Eso sí, puntualizó, lógicamente, habrá que «inhabilitar» zonas del inmueble en función del desarrollo de las obras. De este modo, si la reforma se va ejecutando por fases, será más sencillo minimizar las posibles molestias que provoque la actuación.
«Brevedad» en las obras
El presidente del Sporting, que aseguró desconocer los plazos que se han marcado para llevar a la práctica el proyecto en El Molinón, sí comentó, no obstante, que la idea es que se culmine la remodelación «en la mayor brevedad posible».
De momento, habrá que esperar a que el juez que se encarga del proceso concursal notifique la operación a todos los acreedores de la entidad rojiblanca con la finalidad de que quede garantizado que estos no tiene objeciones a que se lleve a cabo el proyecto, ya que en caso contrario, podrían paralizar el concurso para la adjudicación. El Gobierno municipal prevé que la empresa que realice la reforma del campo de fútbol asuma su coste a cambio de la explotación comercial de los bajos del estadio.
La tramitación que permitirá revisar el contrato de arrendamiento de El Molinón así como la posibilidad de una concesión administrativa en sus bajos tendrá que aguardar a setiembre, sobre todo teniendo en cuenta que agosto es un mes inhábil a efectos judiciales. Una vez culmine esa fase de la tramitación, el Ayuntamiento podrá sacar a concurso la concesión, con un plazo mínimo de dos meses para la adjudicación.