José María Suárez, el vecino del barrio de Portuarios que presuntamente degolló a su ex pareja y apuñaló a su hijo de dos años el pasado jueves, permanecerá en la sala de enfermería del centro penitenciario de Villabona hasta que se recupere de las lesiones que él mismo se infligió la noche del crimen.
Según señalaron fuentes del centro penitenciario, el presunto parricida llegó a la prisión con algunos cortes en los brazos de los que aún no está completamente curado. «Los médicos consideraron que debía ingresar directamente en la enfermería y le mantendremos ahí hasta que se recupere de las autolesiones», indicaron.
Cuando abandone la enfermería, José María Suárez será trasladado de manera directa a uno de los denominados 'módulos de vida normal', sin pasar por el departamento de ingresos, donde los nuevos reclusos suelen pasar algunas horas aislados del resto de los internos. El equipo directivo de la prisión se reunirá hoy para estudiar qué pautas se van a seguir en su traslado al módulo, aunque en principio no parece que se vayan a adoptar ningún tipo de medida excepcional. En cualquier caso, será el auto del juez el que determine finalmente cuál debe ser el régimen de internamiento del presunto parricida.
Prisión sin fianza
El magistrado del Juzgado de Instrucción número 4, Pedro Pablo Ruiz, ordenó el sábado el ingreso en prisión sin fianza de José María Suárez al entender que existían «indicios muy claros» de que es el autor material del asesinato de Desirée Prieto, de 22 años, y de la brutal agresión al pequeño Cristian, que recibió hasta cinco cuchilladas. El auto del juez recoge que, días antes del crimen, el vecino de Portuarios había dicho reiteradamente a sus vecinos y allegados que iba a acabar con la vida de su ex mujer.
En su comparecencia ante el juez, el presunto parricida aseguró no recordar nada de lo sucedido la noche del crimen, cuando su ex pareja subió a la casa que ambos habían compartido para recoger al hijo que tenían en común y que había quedado durante el día bajo la custodia del padre. «No me acuerdo de nada. Yo tomo muchas pastillas», declaró. Sin embargo el juez entendió que, a priori, ninguna otra persona pudo haber entrado en el piso para perpetrar los ataques.
En la madrugada del jueves al viernes la policía encontró en el salón el cuerpo de Desirée sobre un gran charco de sangre, con numerosos golpes y cortes realizados con un cuchillo de cocina, uno de ellos en el cuello. El pequeño Cristian tenía cinco cuchilladas en el tórax y estaba tendido en la cama junto a su padre, quien se hizo cortes superficiales en los brazos.
Tras ser detenido por la policía, José María Suárez fue trasladado en un principio al Hospital de Jove, para ser posteriormente ingresado en la enfermería de Villabona, donde aún permanece.
Mientras, en Portuarios los vecinos siguen sorprendidos por el terrible crimen que sacudió este tranquilo barrio del oeste de Gijón. Una vecina del portal contiguo a donde tuvo lugar el homicidio aseguró ayer a EL COMERCIO que el presunto asesino era «un chaval de buen trato, al que siempre veías paseando por el barrio con su hijo y su perro». La misma mujer achacó el crimen «a un arrebato que le dio por celos» y recordó que desde hacía algún tiempo la víctima había comenzado una nueva relación sentimental con otro hombre.
Por otra parte, el hijo del detenido evoluciona favorablemente en el Hospital Central de Asturias, donde ayer recibió la visita de varios familiares, entre ellos sus abuelos maternos, Dolores Prieto y Carlos Pazos.