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Lunes, 17 de julio de 2006
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GIJÓN
PLAZA MAYOR
Un viaje a Ribadeo
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VIAJAR siempre ilustra, y un simple desplazamiento a Ribadeo, a la inauguración de una pequeña empresa de capital asturiano, permite comprobar sobre el terreno que aquella localidad gallega ya es la capital de hecho no sólo de la Mariña lucense, sino también de la franja litoral asturiana que va del Navia al Eo, realidad merecedora de la atención de expertos en materia socioeconómica.

El viaje sirve también para constatar el enorme avance que constituye la variante de Navia de la autovía del Cantábrico. El suplicio de la travesía de la villa naviega es ahora sólo el recuerdo de una pesadilla estival y recidivante. En contra de lo vaticinado por algunos pesimistas, las rotondas de acceso y salida de la variante no generan atascos y aquellos seis kilómetros y pico de autovía certifican la pertenencia al siglo XXI en comunicaciones por carretera.

No cabe decir lo mismo del resto del trazado de la autovía hacia el aún lejano Oeste. El tramo Otur-Villapedre sigue sin adjudicar, pero a simple vista parece que otros varios se encuentran en estado cataléptico: ni un obrero en acción, ni una máquina en movimiento. Quizás se trate de una percepción errónea, pero está generalizada entre usuarios habituales de aquel itinerario.

Los que no lo son tienen dificultades adicionales en su viaje al centro de la región, porque hasta el Alto del Praviano ni una sola señal indica que van hacia Gijón. Hoy, como ayer, he aquí una genuina muestra del ninguneo a la capital de la Costa Verde desde la covachuela centraliega y espesa.



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