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Schumacher manda en el GP de Francia de principio a fin y recorta dos puntos a Alonso
El piloto alemán reduce a 17 puntos la distancia con Fernando Alonso, que acabó segundo en Magny-Cours y no pudo superar el trabajo de equipo de los Ferrari
Schumacher manda en el GP de Francia de principio a fin y recorta dos puntos a Alonso
TAPÓN. Alonso no pudo superar a Massa en el inicio de la carrera, lo que permitió a Schumacher alejarse en la primera posición del resto de pilotos. / REUTERS
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Ese salto a lo Bunbury, deslizando su anatomía sobre los mecánicos rojos de Ferrari como si fuese el vacío desde el escenario al foso, denota que para Michael Schumacher la motivación de ganar, la excitación del triunfo, es más importante que cualquier otro enganche vital.

Tiene 37 años, siete cetros mundiales, un reconocimiento mundial al nivel de las mayores figuras del deporte, y ahí sigue. Saltando. En el podio, en la frente de sus auxiliares, en el bólido número 5 aparcado en la meta de Magny-Cours.

Con su victoria de ayer ha comprimido el Mundial a 17 puntos de diferencia respecto a Fernando Alonso. Estará comprometiendo el segundo título del asturiano, pero nadie puede negar que su tesón y su voluntad inquebrantable aportan el único picante para un certamen que, sin su presencia, estaría sentenciado desde hace semanas.

En esa imagen reside buena parte del germen de este Mundial de Fórmula-1.

Schumacher, lanzándose como un juvenil sobre la alegría de sus ayudantes, enarbolando la bandera italiana en señal de victoria sobre Francia-Renault, reedición de la final futbolera de Alemania, Materazzi y el cabezazo de Zidane. El piloto alemán sigue celebrando cada triunfo como si fuera el primero o el último de su vida.

Por detrás figura, claro, la mejoría evidente de un monoplaza que calza neumáticos intratables a temperatura de asador. Es decir, el circuito de Magny-Cours, 38 grados ayer a las tres de la tarde. Una especie de fragua para los pilotos. Da grima verles antes de la carrera. Los turistas se despojan de cualquier prenda que roce su piel y ellos van equipados de serie para un alunizaje. La protección ignífuga pegada al cuerpo, el mono de trabajo, el casco

Dos intentos

Aunque luego Fernando Alonso, que acabó segundo, rebajó en sus declaraciones el sentido táctico de la cuestión, la salida se anunciaba crucial para el desarrollo de la carrera. Si el español conseguía rebasar a Felipe Massa, el duelo con Schumacher estaba servido, vuelta a vuelta, repostaje a repostaje.

Pero el brasileño va adquiriendo algún cuajo como oficial del equipo más simbólico de este mundillo y no concedió un resquicio a Alonso. Lo intentó dos veces el campeón, en la arrancada y en la curva Adelaida, un frenazo al nivel de las obras de la M-30.

Massa se resistió taponando de adentro afuera y a la inversa, y el Gran Premio continuó entonces por la lógica que había marcado el viernes y el sábado. Un piloto sobresaliente (Schumacher) al frente de un coche con más velocidad (Ferrari) por el soporte de los neumáticos (Bridgestone).

La veracidad de este argumento se comprueba con la prestación de los Toyota, un desastre durante la temporada y que en Magny-Cours volaron al mando de Trulli y el imprevisible Ralf Schumacher.

También funcionó al primer nivel el Williams de Webber hasta que saltó por los aires la rueda trasera izquierda y Pedro de la Rosa, que firmó un séptimo puesto en el Gran Premio de Francia, pudo al fin rebasarle y seguir adelante.

El comportamiento de Fernando Alonso estuvo al nivel de catalogación de su futuro equipo. «Es extraespecial», dijo Norbert Haug, el hombre fuerte de Mercedes. «No falla». Con ruedas fetén o sin ellas, en trazados veloces o lentos, con frío o calor, su respuesta es la misma. La victoria o el segundo puesto. Sólo en Indianápolis (quinto) quebró esa secuencia.

En Magny-Cours el actual líder del Mundial rodó más veloz que Massa y la estrategia de las tres paradas de Ferrari salió de cine para Michael Schumacher, fugitivo desde la primera ronda, pero no para el brasileño, que cedió ante Alonso en el repostaje de la vuelta 54.

La victoria de Schumacher exige un plus a Alonso, a Renault y a Michelín. Son 17 puntos cuando en Montreal llegó a una diferencia de 25.

Y en las próximas citas, Hockenheim, Budapest y Estambul, el sol no va a desaparecer para alegría de las Bridgestone, gomas que necesitan más temperatura para rendir en el asfalto. ENVIADO ESPECIAL



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