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ACTUALIDAD
JESÚS GUTIÉRREZ SECRETARIO DE ORGANIZACIÓN DE LA FEDERACIÓN SOCIALISTA ASTURIANA (FSA)
«La prioridad del nuevo Estatuto no es la llingua, sino las competencias de puertos, aeropuertos y ríos»
«Yo no soy quién para colgar medallas, pero la iniciativa del centro integral de discapacitados en Langreo parte de la iniciativa del SOMA en la mesa de la minería» «Javier Fernández sería un buen ministro de Industria y desempeñaría con eficiencia cualquier cargo político de máxima relevancia»
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El secretario de Organización de la Federación Socialista Asturiana (FSA), Jesús Gutiérrez, asegura que las prioridades para la reforma del Estatuto de Autonomía no son ni la identidad de la comunidad, ni la llingua. Gutiérrez, en una entrevista a EL COMERCIO, defiende que la transferencia de nuevas competencias para la comunidad, como la gestión de puertos, aeropuertos y ríos, son las «cuestiones de primer nivel» a las que debe aspirar el Principado. Respecto al centro integral de discapacitados de Langreo, reconoce que «yo no es quién para poner medallas», pero que «la iniciativa del proyecto parte del SOMA».

-En septiembre se abre el debate sobre la reforma del Estatuto de Autonomía. ¿Cuáles son las prioridades para la FSA?

-Las prioridades del nuevo Estatuto no son la llingua, ni la identidad, sino las nuevas competencias: la gestión de puertos, aeropuertos y ríos. Estos temas están en el primer nivel porque son sumamente importantes para el desarrollo de Asturias. Si la reforma estatutaria ha sido beneficiosa para Cataluña, la Comunidad Valenciana o Baleares, también lo será para nosotros. Ahora se habla mucho del nuevo estatuto de Castilla y León, donde gobierna el PP. Es, por lo tanto, un buen momento para preguntarle a Ovidio Sánchez por qué quiere condenar a Asturias y dejarla sin reforma.

-¿Cree que el PP cambiará de postura?

-Sería deseable, pero Ovidio Sánchez se metería en una difícil coyuntura política. Sánchez ya ha dicho de todo respecto al Estatuto. Hace unos meses, el líder popular pedía el máximo techo competencial para el Principado; semanas después se desdecía y renunciaba a explorar cualquier reforma porque, según él, no era del interés de los asturianos. Los socialistas siempre hemos defendido que es muy beneficioso para los ciudadanos que la segunda fuerza política de Asturias se sume al acuerdo.

-¿Y sería un lastre para Asturias convertirse en la última comunidad en acometer la reforma estatutaria?

-No tenemos por qué coger el último vagón del tren. Estamos todavía en condiciones de ocupar uno en la parte media. Ocupar la última posición sería menos beneficioso para la región.

-Después de siete años de gobierno socialista, ¿Areces puede acusar un desgaste político en las próximas elecciones?

-Frente a ese desgaste, hay también un lado positivo. Existe un equilibrio. Un gobierno toma contacto con la realidad durante los primeros cuatro años de legislatura, en los siguientes es cuando se empiezan a concretar determinadas iniciativas. Ahora mismo se puede constatar que muchos de los proyectos de la anterior legislatura han tomado cuerpo: el Hospital Universitario Central de Asturias, la regasificadora de El Musel, el superpuerto...

-Parece que da por hecho que Areces será el nuevo candidato a las elecciones autonómicas por el PSOE.

-Hablaba de Areces como presidente del Principado. Muy pronto despejaremos la incógnita y diremos el nombre de nuestro candidato.

-¿Están preocupados por el perfil de los candidatos rivales?

-Afortunadamente, no. El candidato del Partido Popular no nos lo va a poner muy difícil. Ovidio Sánchez tiene que mejorar mucho su perfil político. Los asturianos necesitan que exista una oposición con un candidato más riguroso. A Sánchez le falta una mínima autoridad dentro de su partido y eso lo percibe todo el mundo. Un día se le sube a las barbas Gabino de Lorenzo, otro día Reinares, otro día el alcalde de Navia... Creo que esta falta de autoridad interna hace que los ciudadanos ya no confíen en esta fuerza política.

-¿Cree que Javier Fernández sería un buen ministro de Industria?

-Sí, sería un buen ministro de Industria y desempeñaría con eficiencia cualquier cargo político de máxima relevancia. Es el secretario general de la FSA y por lo tanto un gran valor del PSOE en Asturias. Fernández se sentiría cómodo con la cartera Industria porque domina el sector energético.

-Aunque FSA, IU y BA valoran el pacto de gobierno de forma positiva, parece que tropiezan siempre en la misma piedra: la llingua.

-Está claro que en el Gobierno somos tres fuerzas políticas distintas: PSOE, IU y BA. Coincidimos en un porcentaje muy amplio en temas generales, pero también tenemos visiones diferentes en determinadas cuestiones, como el asturiano. Estos puntos de vista, a veces, dan lugar a conflictos, pero es algo normal en el mundo de la política. Lo importante es que hemos superado las dificultades y que, en cada reunión de seguimiento, las partes han valorado positivamente el acuerdo.

-¿Cómo explica el cambio de postura del Principado respecto a la construcción de un centro integral de discapacitados en Langreo?

-Niego tajantemente que el PSOE haya rectificado su postura respecto al centro integral de discapacitados. CC OO, en un primer momento, planteó en la mesa de la minería un proyecto para crear un hospital de parapléjicos en Langreo, pero esa instalación era inaceptable para la Consejería de Sanidad. Después, el SOMA cambió la orientación del proyecto y planteó otra propuesta: un centro integral para discapacitados. A partir de ahí vimos la posibilidad de encajar esta instalación en el marco de la Ley de Dependencia y, por tanto, dentro de la política del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

-¿José Ángel Villa, secretario general del SOMA, ha ganado el pulso político?

-Yo no soy quién para colgar medallas a nadie, pero fue el SOMA el que propuso el proyecto en la mesa de la minería. Eso no lo voy a discutir.

-La gestión de los fondos mineros es la polémica interminable. ¿Quién debe tener las riendas, los sindicatos o el Principado?

-En la mesa de la minería todas las partes deben plantear proyectos. No hay ideas preconcebidas para rechazar iniciativas en función de quien los proponga. La inmensa mayoría de los proyectos que los sindicatos ponen encima de la mesa coinciden con los del Principado. Las competencias de cada uno están perfectamente delimitadas: los sindicatos tienen capacidad de propuesta y el Gobierno es el que decide si el proyecto tiene sentido o no.



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