Cuatro observadores de la ONU fallecieron ayer en un bombardeo del Ejército israelí a un puesto de la Organización situado en la ciudad de Khiam, al sur del Líbano, según confirmó, anoche, el embajador estadounidense de las Naciones Unidas, John Bolton. Mientras, la portavoz de la ONU, Marie Okabe, ha indicado que el ataque se produjo concretamente en la base de observación de la Fuerza Interina del organismo en el Sur del Líbano (UNIFIL) cerca de la localidad de Khiam, pero dijo no disponer información sobre las víctimas.
Minutos después de producirse la acción militar, el secretario general de la ONU, Kofi Annan repudió el ataque israelí a través de un comunicado. «Estoy conmocionado y profundamente desolado por el ataque deliberado de las Fuerzas de Defensas Israelíes contra un puesto de observación de la ONU, que han matado a cuatro observadores militares», declaró.
Mientras tanto, el portavoz de la UNIFIL, Milos Strugar, precisó que «un equipo de urgencias de Finul ha acudido al lugar, pero no ha podido rescatar todavía las víctimas que se encuentran bajo los escombros».
Precisamente ayer el Consejo de Seguridad había debatido el futuro de la UNIFIL, cuyo mandato termina este mes, ante la posibilidad del despliegue de un operativo multinacional en ese país.
Minutos antes, el Ejército israelí anunciaba que el comandante de Hizbulá en el 'sector central', Abu Jaafar, fue abatido durante un tiroteo en la ciudad de Maroun al-Ras. Sin embargo, fuentes de la guerrilla chií aseguraron que su comandante falleció en un ataque aéreo en el sur de la ciudad de Qalayleh. Hizbulá ha confirmado que se trata de Khalil Amin Shibli (Abu Jaafar), miembro de la guerrilla desde 1985.
Visita
Por otro lado, la esperada visita de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, a Oriente Próximo no ha servido para amortiguar la convulsión que vive la zona. Todos confiaban, más o menos, en que su viaje apaciguara un tanto los ánimos y redujera los ataques y bombardeos de Israel sobre Líbano y de Hezbolá contra territorio israelí. Pero la jefa de la diplomacia de la Administración Bush finalizó ayer su gira -que se inició por sorpresa en Beirut- asegurando que un alto el fuego permanente sólo será posible si permite «una paz estable y duradera».
En Jerusalén, donde Rice se reunió con las principales autoridades israelíes, con el primer ministro Ehud Olmert, a la cabeza, señaló que «ha llegado la hora de un nuevo Oriente Próximo» que acabe con conflictos como los de Líbano y Palestina. Posteriormente, se entrevistó con el líder de la ANP Mahmud Abbas (Abú Mazen), al que le mostró el apoyo de la Casa Blanca a la labor que realiza para intentar pacificar los territorios ocupados. La política estadounidense vivió, sin duda, una jornada frenética de contactos antes de partir hacia Roma, donde hoy participará en la cumbre sobre Líbano.
Ante sus interlocutores israelíes, Condoleezza Rice dejó claro que ve las cosas como ellos y que considera que la «raíz» del problema radica en Hezbolá y no en la ocupación de los territorios árabes, de manera que la 'solución' a la crisis pasa, en su opinión, por desarticular las milicias libanesas para conseguir una paz «urgente y duradera».
La paz que quiere Washington, dijo la ministra de Exteriores de de Estados Unidos, es la que no le obligue a ella a volver a la región dentro de tres o seis meses, y que respete la resolución 1559 del Consejo de Seguridad, que exige el desmantelamiento de las milicias libanesas. Rice no hizo en ningún momento mención a las demandas de la ONU con Israel. «Los pueblos de esta región -israelíes, libaneses y palestinos- han vivido demasiado tiempo en un clima de miedo, terror y violencia», añadió. «No tengo dudas de que hay quienes quieren estrangular a la democracia y a Líbano soberano en su cuna», advirtió la enviada de Bush.
Por su parte, Olmert indicó ante Rice que Israel está decidido a continuar su lucha contra Hezbolá. «No combatimos contra el Gobierno libanés ni contra su pueblo. Lo hacemos contra los terroristas», señaló. «Espero que el Ejecutivo de Beirut se esfuerce en distanciarse de la milicia chií, lo que seguramente ayudará a facilitar los esfuerzos para poner fin a la guerra», agregó.
Corredores humanitarios
Tel Aviv volvió insistir en que permitirá que se creen corredores humanitarios hacia Líbano, algo que vienen exigiendo desde hace días los países occidentales y organizaciones humanitarias que todavía no han podido llegar hasta los civiles afectados por los bombardeos.