A la cuarta va la vencida. O al menos así lo piensan los 200 vecinos de Fano, que tras varias candidaturas se erigió ayer como Pueblu más guapu de Xixón. Nada más conocerse la noticia, todos ellos iniciaron su peregrinaje al local de la asociación, donde celebraron el título.
Pocos mostraron sorpresa: «Esto siempre se espera», comentaba seguro el vicepresidente de la asociación, Jorge Rodríguez, mientras esperaba impaciente al resto de los habitantes de la parroquia. «¿Un culín!», invitaba a todos los que llegaban calados por la lluvia. Entre ellos, a su presidente Maximiliano Sánchez, que echando la vista atrás no tuvo más remedio que reconocer que gracias al trabajo de todos los vecinos «se han hecho ya muchas mejoras» en la zona.
Ni siquiera tuvieron que pensar a qué dedicarán los 60.000 euros con los que el Ayuntamiento de Gijón les premia. El dinero será destinado al arreglo de los seis lavaderos tradicionales que tiene el pueblo, a la limpieza y mantenimiento de fuentes y a abrir caminos cerrados debido al cese de la actividad agraria, que unen los cuatro barrios de la parroquia: La Cuadra, Fano, Zalce y Carceo. Lucía y Cristina, de 14 años, fueron de las primeras en llegar al punto de reunión. «Merece la pena mojarse por venir a celebrarlo», explicaban. A ninguna de las jóvenes les cabe la menor duda de por qué Fano ha sido el elegido este año: Simplemente, «porque es el mejor». Ambas reconocían, eso sí, las razones de su vehemente defensa de la parroquia: «Llevamos toda la vida aquí, ¿cómo no nos va a hacer ilusión?».
Junto a las adolescentes, tres madres de familia, Loli, Reme y Luisa, eran incapaces de enumerar todas las razones por las que su parroquia «ye la más guapa». Haciendo un esfuerzo de selección, las mujeres optaron por destacar «el buen ambiente que hay entre todos los vecinos, la convivencia que se ha conseguido en el pueblo y, con algo de miedo a gafarlo, a la seguridad de la que disfrutan». Mientras, el más pequeño de la celebración, Enol, de 7 años, destacaba con una sinceridad apabullante lo más bonito de su pueblo: «Mi casa».
Brindis con cava
Las botellas de sidra tradicional no tardaron en vaciarse. Diego Rodríguez y su amigo Jorge Ceñal se encargaron de repartir el castizo líquido entre los asistentes. Cuando el edificio que antiguamente acogía la escuela de la parroquia se llenó, llegó la hora del original brindis con sidra achampanada y cava, cómo no, escanciados.
El festejo no fue más que una anticipación. «Algo para abrir boca», anunciaban los vecinos. Los días 5, 6 y 7 de agosto celebran sus fiestas patronales. El secretario de la asociación, Jesús Suárez, invita a ellas a «todos los gijoneses, para que empiecen a conocer el pueblo por la belleza de su entorno natural». Las celebraciones de San Lorenzo no son más que otra prueba del afán de superación de los vecinos: «Cuando comenzaron, teníamos que alquilar hasta los vasos de sidra. Ahora ye nuestra hasta la barraca».