Una bandera asturiana de grandes dimensiones encabezó ayer el cortejo procesional en la parroquia de Granda.
Un crucifijo y la imagen de Santa Ana portada por mujeres seguían a continuación y, tras los devotos, el oficiante de la misa concelebrada, con la custodia bajo palio, cerraba la marcha.
Fue un recorrido breve. La comitiva rodeó la iglesia de Granda interrumpiendo la circulación durante unos pocos minutos y el retorno al tempo marcó el final de los actos religiosos, que sirvieron para recordar a los fieles fallecidos durante el último año.