El coche se ha convertido en un elemento indispensable para el trabajo de muchos gijoneses. Y son pocos los que están dispuestos a «jugarse el pan por salir de fiesta». Por eso, muchos imitan a Sara, María, Gustavo y Pelayo, un grupo de amigos que, aunque no han querido renunciar a unas botellas de sidra en La Casina, han decidido no sacar su autómovil del garaje para estos menesteres.
«Me fastidia muchísimo la implantación del carné por puntos», comenta Pelayo. Es él quien suele llevar a sus amigos a todos los lados y, en consecuencia, «el que se la juega». El grupo ha decidido «comenzar a buscar otros transportes». «Hoy vinimos en taxi», comenta María.
Todos están convencidos de que «cada vez hay más controles y no merece la pena arriesgarse, en ningún sentido». Al igual que ellos, las hermanas Ana y Cristina del Río y sus novios, Jesús y Martín, han optado por dejar el coche en casa. «El autobús te lleva a todas partes y te olvidas de rollos. Además, es barato», argumentan los jóvenes.
Otros, como Nacho, Miriam y Laura, «aún no hemos pensado mucho en ello. Hemos venido en coche. Por tomarse una cerveza no pasa nada. Ir a un merendero no implica beber como animales».
Ellos no creen que la instauración del carné por puntos haya perjudicado a los restaurantes y sidrerías. Su opinión es compartida por la Asociación Empresarial de Hostelería de Gijón. Su presidente, Arturo Muñiz, no cree que «el nuevo modelo haya tenido mucho que ver en que se pierda clientela». Más bien, dice, «está relacionado con otras causas, como el aumento de la competencia».