Martes, 8 de agosto de 2006
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Oceana achaca el aumento de medusas al cambio climático y la sobrepesca
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La organización ecologista y de protección del medio ambiente marino Oceana ha hecho público un informe en el que achaca la proliferación de medusas en las playas al calentamiento de las aguas asociado al cambio climático y a la sobrepesca de algunos depredadores de las medusas. Dicho estudio, además, aporta algunos consejos para los bañistas que se encuentren con medusas.

Dice Oceana que «la sobreabundancia de medusas no es un fenómeno casual, sino un síntoma de que las características del agua han cambiado, debido a las variaciones de los parámetros oceanográficos (temperatura y salinidad)».

La misma organización ecologista añade que «las causas de la existencia de grandes masas de medusas no son locales, como así lo han podido comprobar investigadores del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, CSIC-UIB), sino que atiende a los efectos de las corrientes».

Sobre el hábitat de esta especie, Oceana apunta que «las medusas viven normalmente a una distancia de entre 20 y 40 millas de la costa, donde el agua es más salina y más cálida que la litoral. El agua costera, más fría y menos salina, actúa de barrera para las medusas. Sin embargo, cuando la aportación a la costa de aguas de río (proveniente de las lluvias) ha sido baja a causa de la sequía, existe menor aportación hídrica al mar, por lo que la salinidad de las aguas costeras aumenta y se equipara a la del agua más alejada».

En esas condiciones, según Oceana, «el factor más determinante es el efecto de las corrientes marinas», pero «otro aspecto a tener en cuenta es la influencia de la sobrepesca, ya que, determinadas artes de pesca capturan, accidentalmente o no, depredadores de las medusas como la tortuga boba, el atún o el pez espada de esta especie».

Respecto a qué hacer en el caso de hallar medusas en la playa, Oceana explica que lo mejor es permanecer fuera del agua y lejos de la zona de rompiente.

Además, no se deben tocar las medusas que se hallen en la arena, aunque parezcan muertas, ya que las células urticantes también se mantienen activas durante un período de tiempo. Es necesario un periodo de un día de sol para desactivar las células urticantes localizadas en los fragmentos.

Si se produce una picadura, no se debe frotar la zona afectada y no se debe aplicar nunca agua dulce, ya que el cambio de salinidad puede hacer que las células urticantes adheridas a la piel se rompan y liberen más líquido urticante. Conviene aplicar frío poniendo hielo durante 15 minutos, pero no directamente en la piel. Los tentáculos adheridos a la misma se pueden retirar con la ayuda de unas pinzas, pero nunca con los dedos.



 
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