Las cifras hablan por sí mismas. El Marino defiende el nombre de Asturias en Segunda División B y lo lleva haciendo las dos últimas temporadas. Pero no tiene el 'caché' del Real Oviedo que, después de un descenso por impagos a Tercera División y encontrarse cerca del abismo de la desaparición, la campaña pasada dio el salto a Segunda B. Eso sí, pese a que militan en idéntica categoría, pese a que visitan los mismos campos, las aportaciones que el Oviedo recibe del Principado de Asturias son muy superiores a las del Marino de Luanco o el Universidad de Oviedo. Los tres juegan en la categoría de bronce del fútbol nacional, lo que se ve reflejado en el capítulo de gastos, pero no de ingresos.
El Marino es, según refleja su presupuesto, el equipo asturiano de Segunda División B más olvidado por las administraciones públicas. Milita en la misma categoría que el Oviedo y el Universidad, pero no recibe el mismo trato. Su importancia en el deporte regional y nacional no tiene el mismo precio que estos dos clubes ovetenses, que de unas formas u otras reciben dinero desde el Gobierno del Principado de Asturias y con él pueden alcanzar cotas deportivas más altas que las reservadas a los luanquinos. El Langreo, el Avilés o el Caudal, que también han militado en Segunda División B, saben las penurias que se sufren en esta categoría.
El Marino es un club deportivo básico, el único de Segunda División B en Asturias, pero su subvención desde el Principado se queda muy lejos de las grandes cantidades que manejan sus rivales regionales. En Luanco se preguntan qué deben hacer para contar con esos apoyos. El Marino se encuentra al día en los pagos a Hacienda Pública y Seguridad Social, no corre riesgo de desaparición, no ha tenido que llegar a un acuerdo singular con ambos organismos, como hizo el Oviedo, para subsistir.
Con todo, en Luanco han recibido entre quince mil y treinta y cuatro mil euros por temporada en los tres últimos ejercicios. En todos ellos el Marino ha estado en la misma categoría o por encima del Real Oviedo, pero no ha sido suficiente. En el año 2003 el Marino ascendió desde Tercera a Segunda B, mientras que el Oviedo no lo conseguía. En la temporada siguiente, el Marino militó una categoría por encima de los ovetenses y en la pasada los dos jugaron en la misma división y se mantuvieron en mitad de tabla durante todo el ejercicio.
900.000 euros han sido la última aportación del Principado a las debilitadas arcas del Real Oviedo. Se correspondían a los derechos por lucir el nombre de Asturias en las camisetas y que estaban embargados de los últimos años ante la irregular situación económica del club ovetense, inmerso en un proceso de quiebra. Ese dinero se corresponde a una temporada en Segunda B y otra en Tercera División. Pero es que el convenio está firmado en enero de 2001, cuando el equipo estaba en la Liga de Fútbol Profesional y nada hacía presagiar un desenlace parecido al que luego se produjo.
Reparto justo
Por los acontecimientos, tal parece que la falta de un riesgo de desaparición priva de recibir ayudas públicas. El Marino también quiere beneficiarse de las inyecciones económicas institucionales. El club gozoniego recibió el año pasado 12.000 euros de patrocinio -aunque tuvo que serigrafiar el logotipo de «Deporte Asturiano» en las indumentarias y las instalaciones-, además de algo más de 11.000 euros para el fútbol base. Junto a ello ingresó 1.500 euros para la instalación de unos calentadores que costaron mucho más. Ocurrió algo similar con las torres de iluminación, por las que cobró 60.000 -en tres plazos- cuando costaron 330.550.
En el club luanquín se sabe que su masa social no es la misma que la del Oviedo, pero cobrar en relación a la misma tampoco sería tan disparatado. Tanto el Marino como el Oviedo y el Universidad iniciarán en un mes la temporada en Segunda B. Los gastos que tendrán serán muy similares; la subvención, no.