A San Lorenzo le pedimos salud». Ésta fue, sin duda, la frase más repetida en las fiestas en honor al santo que durante el día de ayer reunieron a casi un millar de personas en La Providencia.
Los festejos comenzaron a las 11 horas de la mañana, cuando el 'San Lorenzo de Tierra' zarpó acompañado por varias barcas desde el Muelle para encontrarse en el cabo de San Lorenzo 'con el de Mar', que partió de la capilla de La Providencia a las 11.45 horas. Tras el encuentro, el coro de la parroquia entonó canciones en honor a los santos y a Gijón, ante un numeroso público. El párroco de La Providencia pronunció unas palabras en las que recordó la catástrofe que está padeciendo Galicia e hizo un recuerdo a la historia del santo. Tras un «¿viva las fiestas de San Lorenzo! ¿viva Gijón¿», el santo marítimo despidió al terrestre y volvió a la capilla, donde se ofició una misa. Al término de la misma, el grupo folclórico Xaréu deleitó a los asistentes con sus bailes al son de las gaitas.
Por otra parte, el viento acompañó en algunos momentos para que el Club Astur de Parapente obsequiara a La Providencia con una exhibición en el parque Playa del Cabo de San Lorenzo. Además, en la barraca situada en el parque, los socios pudieron recoger el bollu y la botella de vino. Fueron muchas las personas que decidieron comer en la barraca. Nieves Nicieza, Antonieta Huerta, Mercedes y Pepita, un grupo de amigas gijonesas, fueron directamente a coger sitio. «No hemos ido a la procesión por venir a guardar mesa. Esto se llena después de gente y no hay quien consiga sentarse», señalaron. Rosa, que esperaba a su grupo de amigos para comer, comentaba que «está muy bien que hayan recuperado la tradición, porque era un encuentro que data ya de principios del siglo XIX y sería una pena que se perdiese».
Cierre del merendero
Otros optaron por disfrutar de la comida en el merendero Los Hórreos, en los terrenos del restaurante del mismo nombre. «Vengo a La Providencia desde que nací porque me gusta mucho la procesión. Después, casi siempre solemos ir al restaurante a comer», señaló Mercedes Rodríguez, de 78 años, que iba acompañada por varias amigas. Respecto al cierre del merendero, Armando Casas señaló que «es una pena que nos lo cierren, Ahora mucha gente habitual en las fiestas se quedará sin lugar de reunión».
Pero sin duda, la estrella de la fiesta fue Mario, un pequeño vestido de asturiano al que su madre portaba en un cesto provisto de ruedas y que despertó el interés de todos los asistentes que se acercaron al niño para hacerle carantoñas.
Con la jira, que duró hasta que el cuerpo de los más fiesteros decidió batirse en retirada, se clausuró la festividad en honor a San Lorenzo, con una comisión de festejos «muy satisfecha con la afluencia de gente y el acompañamiento del tiempo», ya que lució un caluroso día y una brisa fresca que atenuó el calor.
Pero no sólo La Providencia celebró ayer sus fiestas. El programa festivo de Gijón en verano es muy amplio y son muchos los barrios y las parroquias que sacan del armario sus mejores galas para honrar los festejos de sus patronos.
La parroquia de Roces clausuró ayer sus fiestas sacramentales con una misa solemne y procesión acompañada por el grupo folclórico Xolgoriu y la Banda de Música de Gijón. A las 13.30 horas se celebró la rifa del ramu y por la tarde Tere Rojo y La Orquestina amenizaron la romería.
En Bateao-Cenero, también hubo misa, procesión y rifa del ramu. Para el día de hoy preparan una gran parrillada y esperan alcanzar las cifras de la corderada del sábado, a la que acudieron alrededor de 450 personas.
Deva, por su parte, dedicó la tarde de ayer al público infantil. Una gran chocolatada endulzó la tarde a los pequeños. Hoy, 500 kilos de cordero esperan a los vecinos en el prau de la fiesta.