El anuncio de la alcaldesa de la construcción de un nuevo parque empresarial en las instalaciones que dejará libres Mina La Camocha tras su cierre en 2007 ha sido acogido con diversidad de opiniones entre los vecinos del poblado. Aplauden la propuesta para crear nuevos puestos de trabajo, pero desconfían de que llegue a convertirse en realidad.
En la posición más optimista se colocan los representantes de la Asociación de Vecinos de Vega-La Camocha, quienes consideran que el futuro parque supondrá «una buena oportunidad para la juventud, que tradicionalmente tenía que trabajar en la mina o irse fuera». Según explicó su presidenta, Isabel Tuñón, «aunque siempre es malo que se cierre una mina, nos congratulamos de que inmediatamente después se diga que se van a crear nuevos puestos de trabajo».
Isabel Tuñón explicó a EL COMERCIO que en abril el Ayuntamiento ya le comunicó «que tenían pensado hacer algo», aunque hasta este lunes no existió una propuesta concreta. La representante vecinal valoró de manera muy positiva las características del complejo anunciado el lunes por Felgueroso, especialmente por sus diferencias con respecto a un polígono industrial en lo que se refiere a uso de los suelos y respeto del entorno. «Estamos contentos porque las empresas que quieren atraer al parque serán poco contaminantes, no ruidosas, respetuosas con la zona y, además, se va a conservar el patrimonio arquitectónico y cultural de la mina».
La presidenta de la asociación de vecinos mostró su deseo de que los efectos de la construcción del parque empresarial «se vean no sólo en lo que se refiere a trabajos directos, sino que beneficie a los negocios de Vega y La Camocha».
Ana Corral, que regenta uno de los quioscos del poblado, sostiene una opinión parecida. Según explicaba tras conocer la propuesta de la alcaldesa, «la idea es buena, porque era una pena que una empresa que ha sido tan importante para la vida de Gijón y de la comarca muriera sin que quedara nada de ella». En lo que se refiere al impacto que tendrá la apertura del parque en el poblado, Ana Corral consideró que «aparte de crear puestos de trabajo, servirá para mantener con vida el pueblo y los negocios». La quiosquera se mostró además satisfecha con los plazos anunciados por la dirección de Mina La Camocha, que fijó la puesta en funcionamiento del parque empresarial para 2009 o principios de 2010.
También dio su visto bueno a la iniciativa Elena Fernández, dueña de un ultramarinos de La Camocha. «Si va a servir para crear trabajo, bienvenido sea. Pero si es para tenerlo allí muerto...». Elena teme que una vez se cierre la mina empiecen a notarse los efectos en su negocio. Por eso, asegura ver «con optimismo» al anuncio del parque empresarial. «A ver si es verdad».
No está agotada
Pese a que todos coinciden en aplaudir la creación de empleos, que según las estimaciones iniciales podrían oscilar entre 300 y 500, hay quien piensa que el cierre de la mina es precipitado, pues la explotación tiene aún recursos para seguir activa.
Es el caso de Joaquín Fernández, minero prejubilado, que asegura que la de La Camocha es «la mayor reserva de carbón que hay actualmente en Asturias». Joaquín se muestra rotundamente contrario al cierre de la explotación carbonífera y considera que quienes la aceptaron «hablan por hablar y no conocen la situación sobre el terreno». Según sus cálculos en el yacimiento aún hay acumulado carbón «para una generación entera, siempre que se explote bien».
En cualquier caso, este minero cree que «de no conservar la mina bueno es que haya algo» y celebró el proyecto del parque empresarial «porque así la juventud igual deja de marchar de Gijón en busca de trabajo».
De manera más radical se expresa José Antonio Menéndez, también minero prejubilado. «El cierre para cualquier empresa es siempre malo, pero para La Camocha el final de la mina va a ser la ruina. Siempre le están dando facilidades al empresario, para nada; al final son cuatro los que chupan de las subvenciones». En cuanto a la alternativa propuesta para compensar la pérdida de la mina, se muestra escéptico y lo asocia «a la campaña electoral, porque esta gente no viene más que a por los votos».
Santiago, que seguirá trabajando como caballista -tractorista- en La Camocha hasta su prejubilación el próximo año, considera también «una pena» el cierre de la mina «porque aún tiene mucho carbón y podría seguir funcionando muchos años». Según explica, «mi padre y mi hermano también trabajaron aquí y yo llevo ya toda la vida. Por suerte me salvé de la quema y dentro de unos meses me darán la prejubilación».
Un símbolo de Gijón
Santiago lamenta que «con el cierre de La Camocha se va a perder un símbolo de Gijón. Esta empresa fue muy importante y en 1989 llegamos a ser más de 1.500 trabajadores. En 19 años ya he visto marcharse a 1.300 paisanos». Aunque le gustaría que de cara al futuro «se apostase por el carbón», cree que cualquier inversión para revitalizar el poblado sería buena.
Por su parte José Ramón Álvarez, propietario de la bodega Vieya, asegura que la progresiva reducción de la actividad minera en el poblado ha afectado de manera notable a su negocio, y teme que el cierre definitivo de Mina La Camocha pueda suponerle aún más pérdidas. «Antes el bar estaba abierto y con actividad casi todo el día y toda la noche, pero la pérdida de puestos de trabajo se nota muchísimo. Esperemos que la industria en la zona no muera porque, si no, esto quedará desierto».
José Ramón explica que a falta de trabajos «los jóvenes del poblado tienen que irse a buscarlo fuera de Gijón» y lamenta la reconversión a la que se enfrentan algunos sectores en la ciudad. «Si cierra esto y cierra lo de los barcos, ¿qué nos queda? Los barrios y los pueblos no pueden vivir solo de la hostelería como quiere la alcaldesa».
Marta Varela, aunque nació en Laviana, lleva gran parte de la vida asociada a la producción de La Camocha. «Vinimos en 1962. Mi marido era albañil y estuvo haciendo las casas de la empresa; luego ya entró a trabajar en la mina». Cree que si se cierra el pozo «esto quedará sin nada», por lo que acoge «con alegría» el anuncio del futuro parque empresarial. «Está bien que al quitar esto les den otra oportunidad a los jóvenes; a ver si se esmeran...».
Clara Ancio, por su parte, es clara al afirmar que «si la mina está dando de comer, que siga abierta». Aunque ve con buenos ojos la alternativa propuesta por la alcaldesa, «no me parece normal echarlos de un sitio para meterlos en otro. Este poblado es minero».
Mientras, Elena Lima se muestra escéptica «porque siempre prometen muchas cosas y nunca las cumplen; habrá que ver la letra pequeña.». Según explica, ella trabaja en la cuenca del Nalón «y siempre que hablaron de crear puestos de trabajo, no crearon tantos como prometían. Al principio sí, pero luego las empresas van echando a gente». Para ella el cierre de la explotación de La Camocha es «una puñeta» y cree que afectará «a todo el poblado».