El Hospital de Cabueñes plantea llevar a cabo un cambio organizativo en el servicio de urgencias que supondrá en la práctica la desaparición de un área de pediatría independiente, tal y como funciona en la actualidad.
Pese a compartir espacio físico con la de adultos, el área de urgencias pediátricas trabaja de forma autónoma. Funciona así desde que se creó, hace más de quince años. Actualmente, dispone de seis profesionales (cuatro con plaza en propiedad y dos interinos) y por sus consultas pasan cada año unos 20.000 niños y adolescentes, lo que supone un 20% del total de urgencias que atiende anualmente el hospital.
Históricamente, pese a no existir la especialidad de urgencias pediátricas, el personal de Cabueñes asignado a la atención urgente de niños solía depender del servicio de Pediatría y no del de Urgencias, como ocurre con el resto de profesionales adscritos al servicio (traumatólogos, internistas, radiólogos y médicos de familia, entre otros). Sin embargo, tras la última Oposición Pública de Empleo convocada por el desaparecido Insalud a finales de 2001, la situación cambiará.
«Un único equipo»
La gerencia del centro sanitario propone ahora fusionar al personal facultativo de las dos áreas, adultos y pediatría, de manera que el servicio de urgencias se organice como «un único equipo». Pediatría seguirá manteniendo su propia zona de atención urgente -de ahí que el cambio apenas sea percibido por el usuario-, pero no su personal especializado. Fuentes sindicales consultadas por EL COMERCIO advirtieron de que la pretensión del hospital es «optimizar las plazas y que los médicos valgan para todo. Para ver niños, pero también adultos».
Sin embargo, la explicación oficial es bien distinta. Según indicó el gerente de Cabueñes, Juan Martínez Cossent, se trata de un problema «heredado» del desaparecido Insalud. Las plazas que el Instituto Nacional de la Salud sacó a concurso hace ya cinco años y cuya resolución no se produjo hasta ahora «corresponden a la especialidad de urgencias y no a pediatría». De ahí, indicó el gerente, que el hospital no esté obligado a mantener el funcionamiento de las urgencias pediátricas. «Ellos son médicos de urgencias, aunque antes hayan ejercido como pediatras. La nueva situación afecta a su contrato», precisó Martínez Cossent, quien indicó que «es sólo una cuestión burocrática».
30 médicos en todo Gijón
Sin embargo, otras fuentes hospitalarias no opinan igual y aseguran que «ya se han dado días en que los pediatras han tenido que pasar consulta en la zona de adultos y al revés». Tampoco está en la mente de la gerencia que las contrataciones futuras sean de especialistas en la materia. «Se suelen cubrir con médicos de familia», indicaron. Además, las mismas fuentes alertan de que «podría darse el caso de que una madre o un padre lleve a su hijo a Cabueñes y se encuentre con que no hay ningún pediatra para que lo vea».
La situación sería especialmente preocupante los sábados y domingos, además de los días de semana, a partir de las tres de la tarde. Los centros de salud no disponen de pediatras de guardia. Estos facultativos, un total de 30 en el Área Sanitaria V, trabajan de lunes a viernes, de 8 a 15 horas. Excepcionalmente, durante el invierno, se refuerzan los equipos de fin de semana en Puerta de la Villa, El Llano y La Calzada. Lo habitual es que a partir de las tres de la tarde, cuando entra en vigor lo que se conoce como Atención Continuada, Cabueñes sea el único dispositivo sanitario de Gijón, Carreño y Villaviciosa que disponga de pediatras de guardia durante todo el año.
Pero hay más datos. El panorama descrito podría empeorar por otro motivo ajeno a la voluntad del hospital: la falta de especialistas en paro. Actualmente sólo existe un único pediatra en la bolsa de demandantes de empleo de Gijón y, para colmo, ya tiene trabajo en un centro de salud de la ciudad.
¿Qué ocurre en otros hospitales generales? La existencia de un área específica de urgencias pediátricas es una vieja reivindicación de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría. Sin embargo, hasta la fecha solo los grandes complejos sanitarios, como el Central, en Asturias, disponen de este tipo de servicio que, en opinión de los expertos, «debería coexistir en la mayor parte de los centros hospitalarios».