Los efectos del cambio climático y las variaciones de las corrientes marítimas han incrementado la presencia de cetáceos en las cercanías de la costa asturiana. Según ha constatado la Coordinadora para el Estudio y la Protección de las Especies Marinas (Cepesma) las poblaciones de algunas especies como el calderón común han aumentado de manera considerable en los últimos años, no tanto por una mayor actividad reproductiva como por el desplazamiento de ejemplares procedentes del océano Atlántico. Estos animales, habituales en las aguas templadas del interior del oceáno, habrían llegado a Asturias siguiendo los desplazamientos de otras especies más pequeñas que les sirven de alimento, como peces de pequeño tamaño, sepias, calamares y otros cefalópodos.
Luis Laria, presidente de Cepesma, explicó que «los cambios de temperatura de las aguas favorecen la traslación de las especies más pequeñas, esto altera la cadena trófica y los regímenes alimentarios de los depredadores, que se ven obligados a seguir las mimas rutas en busca de su comida». Laria relacionó estos movimientos con «las variaciones térmicas motivadas por el cambio climático», pero también con las corrientes marinas. Según explicó, los organismos más primitivos como el plancton y el krill son arrastrados a merced de las mareas y, tras ellos, avanzan las especies que sirven de alimento a los calderones y otros cetáceos. «Estos animales se ven forzados a desplazarse tras la comida».
Cepesma asegura que en los últimos tres años las poblaciones de calderones se han ido desplazando desde el interior del océano hacia aguas cantábricas, hasta el golfo de Vizcaya. Se basan para ello en el aumento de avistamientos de estos cetáceos por parte de las tripulaciones de barcos pesqueros. «Dicen que nunca han visto tantos», explican desde la coordinadora. En cualquier caso, también hay datos estadísticos más objetivos como el hecho de que en lo que va de año ya se han atendido 22 varamientos de calderones en la costa asturiana, «cuando lo normal es que varen 4 ó 5 al año». Esto representa un aumento de más del 400%.
Especie habitual
No obstante esta tendencia de aumento de población, los calderones sí son habituales en las proximidades de la costa cantábrica, «aunque hasta hace tres años en Asturias no había más que 3 ó 4 poblaciones». Los biólogos explican que estos animales buscan zonas de profundidad, en torno a los 800 ó 900 metros. Así, las zonas donde es más frecuente la presencia de calderones en el Principado son el Cañón de Avilés, donde se superan los 2.000 metros de profundidad, y los caladeros de El Cachucho -unas 35 millas al norte de Lastres- y Los Pozos -en Ribadesella-.
Otras especies habituales de las aguas cantábricas, también muy abundantes frente a la costa asturiana, son el delfín común y el delfín mular. Según explicó Luis Laria, «los porcentajes de varamientos también han aumentado en estas y en otras especies». No obstante, señala que en muchas ocasiones lo que llegan a la costa no son más que restos en descomposición de animales que no necesariamente han muerto frente al litoral asturiano. «Muchas veces mueren mar adentro y el viento los arrastra hasta aquí». También resalta que «ahora hay más conciencia» y la sociedad les avisa de cualquier varamiento o avistamiento que haya cerca de la costa.
Luis Laria aseguró que en los últimos años también han aumentado los avistamientos de focas. «El año pasado durante la segunda quincena de agosto estuvimos controlando nueve ejemplares, y este año ya llevamos dos». Laria recordó que en el verano de 2004 llegó incluso a nacer un ejemplar de foca común en la misma playa de Serantes, en Tapia de Casariego. «Era la primera vez que ocurría en el litoral español».
Los biólogos cuentan entre las especies que viven en las proximidades de la costa regional otras como el roncual blanco -en zonas de 1.500 metros de profundidad- y las orcas que, aseguran, «en ocasiones llegan a verse incluso desde la costa». A esta lista se suman los cachalotes, menos habituales pero «que alguna vez se ven».
Por otra parte, el Cepesma descartó que se pueda producir en Asturias una plaga similar a la que vive la costa mediterránea. Según explicó Luis Laria, «aquí no se dan presencias masiva de medusas; hay poblaciones importantes de pólipos, pero a más de 20 millas». Entre estos pólipos mencionó la 'carabela portuguesa' -muy venenosa- y la 'velella velella' -menos peligrosa-.