Manuel Preciado afronta su primera temporada al frente del Sporting, con la intención de imponer un estilo ambicioso y optimista, que responde al carácter del técnico.
-¿Por qué aceptó venir a un club con los problemas del Sporting?
-Fue una cosa de 'feeling'. No sé como explicarlo. Es como cuando uno ve tres mujeres y elige una. Es porque cree que hay algo que va a llenarle más. El aspecto económico no influyó. Hubo otras cosas. Primero, que las personas que están al frente del club pusieron mucho interés. Siempre tuve la sensación de que aquí iba a estar muy a gusto. Hasta ahora lo estoy y espero que dure así mucho tiempo.
-¿Lo convencieron a la primera?
-No fue por el primer toque. Hace dos años ya estuve a punto de venir aquí. Mantuve entonces varias conversaciones con Eloy y Alfredo. El Sporting siempre me atrajo. Tal vez por su historia, su pasado reciente o por Mareo. Todas las cosas sumaron una serie de factores que me llenaron.
-¿Cuándo empezó a pensar de verdad en el Sporting?
-A partir de la primera llamada. Tenía más ofertas, alguna del extranjero muy apetecible. Estuve a punto de marcharme al Deportivo Cali, que juega la Copa Libertadores. Las condiciones económicas y deportivas eran muy buenas y aquí no tenía grandes cosas. La maleta estaba preparada, pero la llamada del Sporting lo frenó todo y le dije a mi representante que paralizara mi marcha.
-¿Confeccionó un Sporting de su agrado?
-Sí, porque sabía a donde venía. Cuando el presidente, Emilio y Alfredo se reunieron conmigo en Santander me explicaron todo lo que iba a encontrarme. Es un club con mucha historia, pero con un pasado reciente regular. No me engañaron en nada. Hay que arreglarse con chavales, chavales y más chavales. La idea me gustaba y me apetecía. Al conocerlo por dentro comprobé que me habían hablado con sinceridad y con claridad.
-Tiene experiencia con la cantera del Racing.
-Sí, pero no es sacar chavales porque sí. Es porque creo que a la juventud, aunque tiene defectos, la veo más valores, como el hambre de llegar, las ganas de ser bueno en esta profesión, el trabajo diario y otras muchas cosas importantes. Tuve la suerte de trabajar en un equipo filial mucho tiempo, quizás el más joven de toda la Tercera División, con el que logramos dos ascensos. Son gente que se lo 'curra'. Seguro que vamos a cometer pecados de juventud, pero tenemos muchos puntos a favor.
-¿Es entrenador de cantera por mentalidad o por obligación?
-Porque pienso así, pero también hay que ser realista. En los clubes que están económicamente mal es muy difícil actuar de otra manera. Hay que agudizar el ingenio y dar paso a los chavales, que son su patrimonio. Ahí están los casos recientes de las ofertas que llegaron por algunos jugadores. Es un buen síntoma.
-¿Le quita el sueño el fichaje de un delantero centro?
-No, en absoluto. Lo que me quita más el sueño es que se recupere Karanka. En ese caso ya dispondríamos de tres delanteros. La llegada de un cuarto sería ideal, para ayudar a Omar, Karanka y a Barral, pero no debemos volvernos locos. Si no encontramos algo que nos llene es preferible esperar.
-A Congo lo tuvo en el Levante.
-Buen jugador, pero como no está aquí no voy a hablar de él.
No renunciar a nada
-¿A qué puede aspirar esta temporada su Sporting?
-Ahora no tengo ni idea. Eso nos lo dirá el día a día. Va a aspirar a lo que estamos haciendo, entrenar mucho. Creo que lo hacemos bien, pero luego Dios y los contrarios dirán hasta dónde podemos llegar. Hablar de objetivos es una tontería. Lo único que puedo asegurar es que mientras sea el entrenador, el Sporting no va a renunciar a nada. Si podemos quedar primeros, genial, pero si no es posible y somos octavos, también genial.
-¿En qué medida afectará la presión externa por el ascenso?
-Prefiero esa presión que no la de eludir el descenso, pero esas cosas sólo son palabras. Hay que trabajar en el campo. Con el paso de los meses, el trabajo dirá dónde vamos a estar. No cierro puertas absolutamente a nada, pero eso no quiere decir que esté soñando por un ascenso. Ahora sólo espero que llegue el domingo para intentar ganar al Valladolid. Y así va a ser todo el año, porque la Segunda es muy larga. De nada vale hacer bien las cosas en ocho partidos para que te veas en Primera. En Gijón sabéis algo de esto. Y al revés, porque si se empieza mal no significa que vayamos a estar abajo. Esta es una categoría en la que hay sorpresas en abundancia. Lo que se premia es la regularidad. Por eso tenemos que intentar ser constantes.
-Algunos equipos se reforzaron con grandes inversiones.
-No me asusta. Si se lo gastaron es porque lo tienen. Aparentemente les da alguna posibilidad más de éxito, pero sólo aparentemente. No hay más que echar un vistazo a la historia reciente. Se vieron grandes equipos que se quedaron sin subir y alguno hasta descendió. Lo de los nombres no vale demasiado. A veces el que tiene mucho dinero se equivoca al gastarlo.
-¿Cuáles ve ahora como principales favoritos?
-A estas alturas se habla de los que bajaron de Primera, pero los 22 equipos partimos de cero. Unos, por nombre, por prestigio de sus ciudades o por el nombre del club puede que parezca que tengan más posibilidades, pero eso no es real. Si el año pasado nos preguntan qué equipo no va a subir, seguro que hubiéramos apuntado al Nástic y al final fue casi campeón.
-¿Qué conclusiones saca de la pretemporada del Sporting?
-Excelentes. Llegamos muy a punto al inicio de la competición, logramos conocernos, tanto los chavales a mí como yo a ellos y confeccionamos un buen bloque, con un fenomenal espíritu de trabajo.
-¿Lo mejor?
-La calidad individual. Algunos jugadores jóvenes destacan mucho en este aspecto, pero quizás lo que más me sorprendió gratamente es la actitud de los más veteranos, como Juanmi, Roberto o Sastre, porque son unos coordinadores fantásticos del grupo.
-¿Qué apunta de negativo?
-Muy poco. Tal vez algunos detalles muy puntuales. A lo mejor es que me gusta ver siempre la botella medio llena. Podría apuntar que en los partidos de pretemporada nos faltaron más minutos de buenas cosas y regularidad, pero lo vamos a ganar con el tiempo.
Valiente y agresivo
-¿Tiene las ideas claras de cómo va a jugar su Sporting?
-Intento tenerlas, lo que pasa es que, como dice el refrán, 'el hombre propone y Dios dispone'. Me gustaría un equipo valiente y agresivo, pero eso lo queremos todos los entrenadores. Hace falta que el jugador lo entienda y esté capacitado para ello. Mientras pueda, mi equipo va a jugar así. Si no podemos, habrá que cambiar, porque no soy un suicida, pero creo que hay mimbres para hacer lo que quiero.
-Háblenos de sus experiencias. ¿Cómo fue la relación con Piterman?
-No llegó a haber ninguna, porque llegó por la noche y yo me marché por la mañana. Tuvimos una reunión de cinco horas y se acabó. Le dije que no volvía más. Tengo una relación cordial con él, porque no me engañó. Me dijo lo que iba a pasar, pero yo no estaba dispuesto a aceptarlo. Fue un caso raro.
-También lo es que un entrenador dimita, como hizo la pasada campaña en el Racing.
-Pueden imaginarse cómo estaba para dimitir en casa, en el equipo de mi tierra. Me encontraba tremendamente cansado. Por muchos motivos que no vienen ahora al caso, se me hizo muy dura la temporada. Preferí que otra persona cogiera las riendas del club en el tramo final, pero no por miedo a un descenso, porque en ningún momentos estuvimos en posiciones para bajar. Soy de Santander, me gusta ser feliz en mi tierra y renuncié a muchas cosas, como estar en mi casa, pero tomé una decisión a conciencia. Al final salió todo bien, porque el Racing mantuvo la categoría y yo encontré un equipo en el que estoy a gusto.