Domingo, 27 de agosto de 2006
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TELEVISIÓN

CRÍTICA DE TV
Pocholo
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USTED ya sabrá que en La Sexta hay un 'reality-show' dedicado a Pocholo Martínez-Bordiú. ¿Por qué? Imposible saberlo, pero el hecho es que en La Sexta han decidido que seguir la vida de ese señor podía ser materia de público interés. El programa es malo y la audiencia mínima, pero, por el camino, las evoluciones de Pocholo ante las cámaras nos han dejado algunos momentos de gloria. Por ejemplo, aquella vez que con su atropellado verbo declaró: «Tú sabes que mi éxito es que no se me entienda». Semanas después, en un rapto de sinceridad extrema, confesaba: «Me carcome la mente. Estoy cansado de la mente. Estoy cansado de pensar». La única duda que se le plantea al espectador es si el cansancio ha advenido antes o después de pronunciar la frase en cuestión. Si antes, entonces la debilidad mental de Pocholo explicaría el contenido de la frase. Si después, entonces la frase explicaría la debilidad mental. En cualquiera de los dos casos, una conclusión se impone: es un cretino, según propia confesión.

En su descargo hay que decir, no obstante, que eso de la fatiga intelectual es una afección muy típica de nuestro tiempo, muy propia de las civilizaciones hiperdesarrolladas. La queja 'pocholiana' no deja de evocar aquella figura expresionista del hombre agobiado bajo el peso de su propio cerebro. El hombre contemporáneo da con frecuencia en la tentación de acabar con todo, con la técnica, con el lenguaje -«mi éxito es que no se me entienda»-, con la razón -«me carcome la mente»-, para correr en pos de una naturaleza humana supuestamente más pura y primigenia. En el corazón del hombre moderno alienta la nostalgia del aborigen primitivo. Por eso llevamos más de dos siglos imaginando al 'buen salvaje', figura fantástica de la humanidad primera antes de ser corrompida por la civilización. Al 'buen salvaje' lo hemos pensado bajo las más dispares vestiduras; lo mismo como audaz guerrero bárbaro, al estilo del XIX tardío, que como 'hombre natural' de instintos infantiles. No cabe duda de que, a fuerza de imaginar al 'buen salvaje', hemos acabado por aproximarnos bastante al modelo, y no hay más que ver el comportamiento del común en los lugares públicos. Lo que a nadie se le habría ocurrido jamás es que la figura pudiera venir a encarnarse en un 'bon vivant' televisivo. En ese sentido, Pocholo no deja de prestar un servicio a la cultura. Igual hasta le dan un divulgativo en La 2.



 
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