Lunes, 28 de agosto de 2006
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Asturias
Meningitis y legionela alcanzaron en 2005 la tasa de letalidad más alta en cinco años
Nueve personas, la mayoría adultos con trastornos inmunológicos, murieron por causa de estas dos patologías Suben de forma leve las paperas y la varicela, y se mantiene el cerco iniciado en 2000 al sarampión autóctono
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La mortalidad por meningitis y legionela ha crecido a lo largo de 2005 en Asturias hasta alcanzar la tasa más alta de los cinco últimos años. Según recoge el Informe Epidemiológico que acaba de elaborar la Consejería de Salud, nueve fueron las personas que fallecieron el pasado año en la región por culpa de infecciones meningocócica y legionelosis.

El documento revela que del total de 36 Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO) monitoreadas en Asturias, entre las que figuran desde las tradicionales gripes hasta sida o tuberculosis, han sido la meningitis y la legionela las que más han visto incrementar su letalidad, con los registros más altos desde el año 2000.

En el caso de la bacteria meningocócica fueron cinco los fallecidos. La Consejería de Salud aclara que, salvo el caso de un bebé de once meses, el resto de los afectados fueron todos adultos que presentaban algún tipo de alteración en el sistema inmunológico. Y es que desde la introducción de la vacuna de la meningitis tipo C en el calendario vacunal prácticamente no se registran casos de este serogrupo en niños. Las campañas de vacunación desarrolladas en la región han desplazado las muertes por meningitis hacia el sector más adulto.

Los niños han dejado de ser, por tanto, una 'tentación' para el meningococo C, ya que éstos se encuentran inmunizados contra sus ataques. Las campañas sanitarias aplicadas por el Principado en 1997 y 2000, en respuesta a una epidemia que provocó gran conmoción social en toda España, han hecho que la meningitis centre su atención entre el sector de la población que no ha sido vacunado.

El estudio realizado por Salud Pública señala que en el último lustro en Asturias no ha habido ningún niño de menos de diez años que haya sufrido la enfermedad del tipo C. Este dato viene a confirmar la efectividad de la vacuna que se suministra a los niños y niñas del Principado al poco de nacer, con dosis a los 2, 4 y 15 meses de edad.

La epidemia de los 90

Los datos del Informe Epidemiológico del pasado año son claros. A lo largo del pasado año las muertes por meningitis fueron predominantemente adultas. Entre las víctimas mortales figuran una mujer de 74 años que contrajo la bacteria del serogrupo C; una vecina de la misma edad y un hombre de 87 años, que sufrieron meningitis del tipo B (para la que no existe vacuna), y un varón de 56 años que padeció la del tipo Y. La excepción estuvo en un niño de 11 meses, cuya autopsia desveló que podría haber padecido, además de esta infección, el síndrome de Waterhouse-Friendrichsen.

Lo cierto es que en el Principado no se recordaba una mortalidad tan elevada por meningitis desde finales de los años noventa, cuando una epidemia se extendió a lo largo y ancho del país, lo que llevó a las autoridades sanitarias a vacunar a toda la población comprendida entre los 18 meses y los 19 años.

Pero la meningitis no fue la única enfermedad con una letalidad que sorprende. La legionela no se quedó atrás en 2005, tras provocar la muerte de cuatro personas. Este trastorno, considerado como una patología emergente en el Principado y en España debido a las actuales condiciones de vida (la bacteria aumenta su difusión con el aumento de los sistemas de refrigeración), también registró en su grupo la letalidad más alta del último lustro.

Asimismo, la Consejería de Salud del Principado da cuenta también en su informe de que Oviedo, que ya había sido víctima de varios brotes por legionela a lo largo de 2003, volvió a vivir una situación similar el pasado año, cuando se localizaron varios casos asociados de la enfermedad. Ocurrió en los meses de julio y agosto, en la zona Este de la ciudad, en los barrios de Pumarín y La Tenderina. Los afectados fueron seis y evolucionaron satisfactoriamente. Sanidad no pudo localizar el foco.

Pero junto a este 'top ten' de patologías existe un amplio ramillete de males que están queriendo pasar a mejor vida. Es el caso de la disentería, de la que sólo hubo dos enfermos que contrajeron el mal fuera del Principado, o el paludismo, con seis afectados también importados. Botulismo, cólera, difteria, fiebre amarilla, lepra, peste, poliomielitis, rabia, tétanos y tifus han terminado 2005 con cero casos.

Males tradicionales

Por lo demás, los asturianos nos solemos enfermar de lo mismo de casi siempre, aunque en menor proporción que hace, por ejemplo, una década. Los programas de vacunación que desde los años 80 y 90 puso en marcha el Ministerio de Sanidad y el Principado han logrado mantener a raya patologías que están causando estragos en zonas de los llamados tercer y cuarto mundo, incluidas las comentadas diarreas. Así, la varicela, que ocupa el tercer puesto en el ránking de Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO) en Asturias, es una de las patologías tradicionales que aumentó levemente. A lo largo de 2005 afectó a 6.311 personas, 290 más que el año anterior. Sin embargo, esta cifra contrasta con los casi 8.000 casos de hace doce años.

Algo similar ocurre con las paperas, que crecieron tímidamente (se pasó de 89 a 126 enfermos) o la rubéola (de 8 a 10), trastorno éste último que está en vías de erradicación como ocurre con el sarampión, del que no se registran casos en Asturias desde el año 2000.

La consejería aclara en el estudio que el Principado muestra una situación ciertamente benévola en comparación con otras zonas de España donde las enfermedades tradicionales y vacunables, como las arriba mencionadas, están aumentando de la mano de la inmigración.



 
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