Orden, tranquilidad y paciencia. Fue la receta del Avilés para conseguir la victoria en el primer partido de la temporada. Enfrente, el Hispano amagó pero no dio y pecó de excesiva candidez en el ataque. Un penalti muy protestado por los visitantes sirvió al Avilés para abrir el marcador y posteriormente Diego aprovechó un despiste en el marcaje para conseguir su primer gol con la camiseta blanquiazul tras la cesión al Condal. Poco más en un partido en el que los locales mostraron sus credenciales y la nueva imagen que quieren ofrecer con Pole en el banquillo.
El Avilés saltó al campo con un 4-1-4-1 en el que Mimi era el pivote defensivo y Roberto ocupaba un puesto en la izquierda y Rada en la derecha. Rubén y Ramón eran los otros dos integrantes de la línea de cuatro más avanzada, mientras que la defensa era la misma que jugó en Copa Federación ante el Marino: Goyo, Dani Gala, Oli y Borja.
El Hispano apostó por la velocidad en las posiciones más adelantadas, con Javi formando pareja con Bousoño y Parente y Bartolomé en las bandas. Sólo el de Pola de Lena, ex jugador del Avilés, entraba con cierto peligro por la derecha, pero sin que sus centros inquietasen a la defensa avilesina. Fermín y Guillermo tenían que pelear con los mediocentros locales, aunque con más fortuna en el primer tiempo que el segundo.
Algunos entrenadores consideran que lo importante para formar un equipo es comenzar por la defensa y que luego se vaya poco a poco trabajando en el juego de ataque. Pole es uno de ellos. Planteó dos líneas de cuatro jugadores en menos de cuarenta metros que imposibilitaban a los visitantes enlazar las jugadas, especialmente por la zona central.
Los dos equipos se mostraron muy respetuosos en la primera media hora de juego. Bousoño fue el que abrió la cuenta de ocasiones en minuto 21, pero la más clara de todo ese primer tiempo la tendría Héctor Quintanilla seis minutos más tarde cuando casi embaza a Raúl en un mano a mano que el delantero avilesino no supo resolver o que el meta castrillonense acertó a interceptar.
Los dos equipos no quisieron más que tantear a sus rivales y dejaron algunos detalles que parece que serán habituales en la Liga. Con Oli en la defensa del Avilés pocos balones se rifarán al tuntún y Dani Gala es un recambio de garantías. Ha demostrado que es capaz de jugar de mediocentro e incrustado en la zaga y como sus compañeros no se espabilen será complicado quitarle el puesto. ¿Arriba? Es donde más problemas parece tener el Avilés. Falta llegada, aunque poco a poco los jugadores se van soltando e intentando alguna cosa más. Otros, como Rubén, se parecen en poco al de años anteriores y es que el espigado mediocentro ahora sí que participa en el juego y demuestra que quiere jugar.
En cuanto al Hispano, sorprendió poco. Parente estuvo bien atado y Guillermo debió estar un poco más cerca de Fermín para que el moscón se dedicase a crear. Bousoño estuvo atento y Javi dará mucha movilidad a la delantera, pero todavía le queda mucho trabajo por delante al equipo.
Un penalti prácticamente inexistente, por un agarrón de Luis a la camiseta de Héctor Quintanilla, puso cuesta arriba el partido a los castrillonenses. Rubén golpeó duro a la izquierda de Raúl -muy centrado durante todo el partido- y consiguió el primer gol de la temporada 2006/07 en Liga para el Avilés.
El Hispano no bajó los brazos físicamente, pero tampoco le sentó como un bálsamo el gol. Dos tarjetas consecutivas a Fermín y Parente hacían ver que los visitantes estaban furiosos con el árbitro y cuando eso ocurre la mente suele ofuscarse, no llega bien el oxígeno al cerebro y aparecen fantasmas de donde menos te lo esperas.
A pesar de todo, una chispa puede provocar un incendio en cualquier momento. Bousoño le pegó 'picudo' al balón en más un despeje que un tiro a puerta y el balón se envenenó para estar a punto de entrar y poco más tarde la pelota volvió a coger veneno en una falta botada por Fermín, pero el Avilés tenía el partido controlado. No rifaba un balón, despejaba cuando era obligatorio y el toque-toque en el campo del Hispano le acercaba con peligro a la portería rival, aunque con falta de ocasiones y pegada.
Diego cerraría el partido en el minuto 1 del descuento. El centrocampista diestro remató en el área pequeña un saque de esquina botado por Fermín, aprovechando un desajuste de la defensa castrillonense. Se acabó. Los avilesinos, ahora sí, festejaron la victoria mientras que los castrillonenses clavaban la vista en el suelo y se preguntaban si realmente habían merecido un castigo tan grande como el recibido ayer en el Suárez Puerta. El resto de la Liga lo dirá, pero por el momento, tres puntos al orden del Avilés.