Cinco grupos de seis agujas. Ésta era la meta a conseguir por los participantes en el concurso Aguja de Oro que se disputó ayer en Sotiello. De los 28 concursantes, seis eran hombres. «Es la segunda vez que me apunto y me lo paso muy bien. Este año, además, tuve mucha suerte», dijo Marcos Fernández tras conocer que había quedado en tercer lugar. La polesa Ángeles Ordiales fue la afortunada que se alzó con la aguja de oro al finalizar la prueba la primera. «Por mi profesión me resulta más fácil, pero también estaba muy nerviosa porque es mi primer año», precisó esta modista. «Ahora pondré la aguja de oro en la tienda, para que se vea bien», añadió.
Pero en Sotiello no sólo enhebran agujas. Los asistentes a la fiesta también disfrutaron de una gran comida vecinal. Cerca de 400 personas se acercaron a los alrededores de la Abadía de Cenero para disfrutar de sus menús caseros. Tortillas, empanadas, embutidos y hasta fabes con almejas fueron algunos de los platos que pusieron color a los manteles. Tras la comida, grandes y pequeños jugaron al bingo. Laura y Alba Fombona, de 7 años, llevaban jugando varios cartones. Respecto a qué hacer con el premio, Laura lo tenía claro: «Voy a ahorrarlo para cuando sea mayor comprarme un descapotable rojo», señaló. Desde Oviedo, las familias Sirgo, Poza y Rubio tentaban a la suerte. «Es la primera vez que venimos y nos lo estamos pasando en grande», comentaron.
Un poco más tarde, los niños fueron los protagonistas en los juegos infantiles, organizados por la comisión y con premio para todos los participantes. A partir de las diez de la noche, la orquesta Fussion comenzó a sonar. El tradicional baile del sombrero puso fin a los festejos del Club La Amistad, que cuenta con 450 socios. Haciendo balance de las celebraciones, la comisión se muestra satisfecha. «Este año ha venido mucha gente y todo está saliendo a la perfección», apuntó Evaristo Fernández, el presidente.
Un ramo que son tres
Así de generosos se mostraron los vecinos de Huerces que durante la mañana de ayer donaron a la comisión de festejos productos para formar el ramu. Y el resultado no pudo ser mejor. Entre pollos, conejos, botellas y productos de la huerta se formaron tres lotes que fueron sorteados tras la misa. Los números 25, 97 y 802 fueron los agraciados. Cándido Rendueles, presidente de la comisión festiva, se mostró «muy contento con la participación vecinal, así da gusto organizar actividades». Además, señaló que para la cena vecinal de esta noche espera «más de 300 personas». La barraca lleva reservando mesa desde el viernes. «Vamos a tener que poner a algunos encima de la carpa», bromeó Cándido.