Durante 2005, un total de 295 personas recibieron asistencia en las instalaciones de la Fundación Siloé. A lo largo del año, han tratado de «ampliar, mejorar y consolidar» los recursos de los que disponen. Ésta es la razón de que hayan registrado un incremento de 42 usuarios con respecto a 2004.
El programa 'Chavales' ayudó durante el año pasado a 124 menores. Aquellos cuya tutela había sido asumida por la Administración del Principado de Asturias fueron atendidos a través de un piso de acogida. De los que presentaban problemas de exclusión social se ocupó el personal de los dos hogares de día de la fundación.
La ONG cuenta, además, con dos centros de día. Por ellos pasaron 100 menores, con lo que se prestó ayuda a 68 familias que tenían especial dificultad para hacerse cargo de sus hijos en horario extraescolar. No es, entonces, de extrañar que el mes en que el programa registró más incorporaciones fuera en setiembre.
Los otros dos proyectos en los que se sustenta Siloé se centran en los colectivos de personas afectadas por el virus del sida y discapacitados psíquicos. Y en la fundación están satisfechos con los avances realizados en ambos.
Ocho monitores, dos enfermeras, un psicólogo y una trabajadora social cuentan con el apoyo de algunos voluntarios para atender a los enfermos de sida que residen en la Casa de Acogida Siloé, con capacidad para 14 personas. En 2005, estuvo ocupada por 22 enfermos -cuya media de edad fue de 42 años- y se recibieron 21 solicitudes. Los servicios proporcionados abarcaron desde la formación en temas sanitarios y farmacológicos hasta un grupo de autoayuda. Por otra parte, el centro de día Milsoles permaneció abierto todos los días, de 9 a 17 horas, para atender a sus 123 usuarios.
En el programa de discapacitados psíquicos proporcionaron «un hogar en el que disfrutar de la convivencia» a 26 adultos.
García Santaclara amplía ahora sus miras: «La evaluación es muy positiva, pero lo mejor son las perspectivas». El próximo mes, abrirán un nuevo local en Mieres y, para final de año, planean hacer lo mismo en Pola de Lena. Por el momento, la fundación se localiza en Gijón y en Sotrondio, donde dispone de un centro de día desde hace apenas dos meses.«Queremos abrir más en la Cuenca. También analizamos la posibilidad de hacer algo en Sudamérica, para llegar a las partes más necesitadas del mundo», concluye el director.