Sábado, 2 de septiembre de 2006
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GIJÓN

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La boda roja
El concejal Iván Álvarez Raja contrajo matrimonio con Irene Gabriela Mier, quien diseñó su propio vestido para una celebración en la que predominó el color carmesí
La boda roja
ENCUENTRO. Irene Gabriela Mier, de rojo, llega al Ayuntamiento para casarse con Álvarez Raja, a la derecha. / E. C.
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La pajarita, el pañuelo y el fajín del novio, a juego con el vestido y el Chrysler en el que llegó a la novia. La boda de Iván Álvarez Raja estuvo subrayada en rojo. El concejal de Juventud y Festejos, de 32 años, contrajo ayer matrimonio con Irene Gabriela Mier Rodríguez, de 26, en el salón de recepciones del Consistorio. Compañeros de partido, amigos y decenas de curiosos siguieron con expectación el transcurso del enlace. A falta de cinco minutos para las ocho, el edil llegó a la plaza Mayor en un sobrio coche negro. Del mismo color era su traje, complementado con la medalla que le otorgaron al aceptar su cargo. Tenía delante a muchas personas a las que saludar.

Los concejales socialistas Pedro Sanjurjo, Jesús Morales, Mercedes Álvarez, José María Pérez y Hortensia Fernández esperaban impacientes la llegada de la novia. Junto a ellos, estaban el secretario general de UGT en Asturias, Justo Rodríguez Braga, y el secretario general del PSOE en Gijón, José Manuel Sariego. Entre otras caras conocidas, destacaba la de la Procuradora General del Principado, María Antonia Fernández Felgueroso, la de la edil popular María Luisa Peláez y la de Santiago Martínez, ex concejal y vicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad de Oviedo.

Cuando sólo pasaban un par de minutos de las ocho, Irene Grabriela Mier hizo su aparición en un coche igual de rojo que su vestido, diseñado por ella misma. Fue entonces cuando los componentes de Na Señardá entonaron un cantar de boda y uno de los invitados lanzó el no menos tradicional «¿Vivan los novios!». Era el primero de muchos.

No todos los invitados, que rondaban los 230, subieron al salón de recepciones. Los que lo hicieron presenciaron una boda llena de guiños y buenos deseos a los contrayentes. Paz Fernández Felgueroso hizo un receso en sus vacaciones para poder oficiar la ceremonia. Los novios, anunció, «cuentan con el afecto de todo nuestro grupo. Tan especial es esta boda que será concelebrada».

«Queridos guajes...»

El primero en tomar la palabra fue Faustino García, 'Tino Venturo', delegado de la Zona Rural. «Queridos guajes, que el corazón no pase de moda, que los otoños os doren la piel, que cada noche sea noche de boda, que no se ponga la luna de miel», concluyó su intervención parodiando a Sabina. Tras él, Esperanza Fernández Puerta, concejala de Servicios Sociales, y Dulce Gallego, de Medio Ambiente, leyeron un poema, para dar paso de nuevo a la alcaldesa e introdujo a «José María Pérez, 'Josechu'», quien puso la nota de humor con alusiones a la «gira» que empiezan y chistes como: «Se levanta el telón y aparecen un novio y una novia. ¿Qué pasa? La boda de Raja».

Felgueroso, «por el poder que la Constitución me otorga», declaró unidos en matrimonio a la pareja, que tuvo serios problemas para contener las lágrimas. Los mismos que volvió a tener Raja cuando el coro de Cimadevilla se arrancó con las primeras notas del 'Gijón del alma'. No pudo evitar tararearla. Fuera le esperaba una lluvia de arroz y no pocos vítores.

La cena se celebró en La Llorea, donde Irene sorprendió con un cambio de vestuario al sustituir la chaqueta por un corpiño. Quedaba mucha noche por delante de «la fiesta entre amigos», como definió la alcaldesa al convite.



 
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