LA entrada en escena de Air Berlín, la próxima puesta en marcha de los servicios de Air Asturias y la novedad de los vuelos Asturias-Madrid-Asturias de Easyjet, permiten reconocer sin esfuerzo la configuración de un panorama satisfactorio del transporte aéreo de pasajeros en relación con el Principado. La amplia propuesta de la compañía germana obliga en todos los vuelos a una escala en Palma, peculiaridad aparentemente molesta; sin embargo, además de constituir en sí un enlace más con Baleares, tal singularidad no impide el éxito de esa clase de oferta en aeropuertos cercanos al asturiano, como Santiago.
En cuanto a los precios, resulta difícil establecer una comparación solvente, basada en criterios de homogeneidad, entre los fijados por las distintas aerolíneas, ninguna de las cuales tiene la vocación empresarial de atar los perros con longaniza.
Parece razonable esperar que los nuevos servicios aéreos, además de favorecer -sobre todo- el espíritu viajero de los asturianos, tengan un impacto favorable, por modesto que sea, en el sector turístico regional. Hay, no obstante, otra clase de turista, que no llega por aire, sino con automóvil y por mar, y suele tener un elevado poder adquisitivo. Asturias, con El Musel estratégicamente situado en el centro de la cornisa cantábrica, no puede ni debe renunciar a la riqueza potencial que significaría una línea de 'ferry' con el sur de Inglaterra. Con el mismo tipo de argumentos con que se estimula la voluntad de Easyjet y Air Berlín se puede convencer a una compañía naviera. No intentarlo siquiera certificaría el fracaso inapelable de la Administración turística del Principado.