La Tesorería General de la Seguridad Social no sacará a subasta a corto plazo las parcelas que desde hace años tiene en propiedad en Somió y en las inmediaciones del campo de golf municipal de la Llorea. Fuentes de las secciones que llevan Patrimonio en las direcciones provincial y central de este organismo confirmaron a EL COMERCIO que esos terrenos por los que desde hace tiempo constructores y promotores suspiran no están incluidos en su plan de enajenaciones. Esto es, las propiedades que este servicio tutelado por el Ministerio de Trabajo se marca como objetivo vender a corto plazo.
Ambas reservas de suelo urbano sumarán una vez desarrollados los proyectos que llevan asociados 180 viviendas unifamiliares. Hace tres años se calculaba que el precio que cada una podía alcanzar en subasta superaría los 13 millones de euros. Pero ahora la cifra se queda muy corta.
La finca de Somió está incluida en el inventario de la Tesorería de la Seguridad Social como Formigosa-Llosa. Es el prau donde en los últimos años se celebra la romería de El Carmen. Desde los años 90 está perfectamente parcelada y se sabe que en sus más de 100.000 metros cuadrados se pueden construir 80 chalés.
Los terrenos de La Llorea están integrados por cinco fincas que suponen otros 370.000 metros cuadrados junto al nudo de Arroes de la autovía. Allí se podrán construir cien viviendas unifamiliares y algunos equipamientos deportivos, comerciales y de ocio.
El Ayuntamiento, en contraste con los constructores, no tiene prisa porque estas parcelas salgan a subasta pública. «Si lo que resultase de ahí fuesen viviendas sociales les meteríamos más presión, pero como se trata de chalés, si ellos están relajados nosotros más», ironiza Jesús Morales.