Si el calor fue el jueves el protagonista del inicio de las fiestas de Cimadevilla y La Guía, la lluvia no quiso ser menos e hizo acto de presencia en la tarde de ayer, algo que no pareció importarle a los vecinos que, paraguas en mano, disfrutaron de las verbenas previstas en ambos barrios. Y es que las ganas de diversión pueden con todos los elementos.
En La Guía la llegada de la lluvia coincidió con la celebración del baile del sombrero, pero los participantes prefirieron mojarse a dejar de mover el esqueleto pese a que, tres horas después, Mina Longo y su orquesta estaba dispuesta a repetir la excelente actuación de Orizonte en la noche del jueves en una verbena que se alargó hasta las tres y media de la madrugada.
Por la mañana, los vecinos de La Guía pudieron vivir uno de los actos más multitudinarios de los últimos años con la celebración de la misa solemne cantada por el Coro Asturiano Gijón y la procesión, al que siguió el reparto del bollu y la puya'l ramu, en el que estuvo presente Pedro Sanjurjo, primer teniente de alcalde y concejal de Hacienda. Varios cuadros, cestas e incluso conejos vivos fueron subastados durante una hora, con una recaudación cercana a los 3.000 euros.
Mientras, en Cimadevilla, la segunda jornada de las fiestas de los Remedios se centró en la verbena, que estuvo amenizada por la orquesta Trapecio y que volvió a contar con una gran participación de público.
Ganaron las mujeres
Un barrio que también se llenó de alegría y de diversión fue La Camocha, que vive la celebración de las fiestas en honor de la Virgen de Covadonga, jornadas festivas en las que tienen mucho que ver los más jóvenes del poblado.
Una misa, a la que siguieron una serie de actuaciones y un pincheo, sirvieron para calentar motores con vistas al siempre sorprendete partido entre hombres y mujeres. Estas últimas volvieron a ser las grandes dominadoras del choque, como se puede comprobar en en el resultado final: 2-6.
Los integrantes de Baillapassion hicieron después las delicias de los vecinos de La Camocha con sus bailes, quienes también tuvieron la oportunidad de disfrutar de la voz de Carlos Rubiera. Una cena en el polideportivo, a la que asistieron más de cien personas, cerró el primer día de las fiestas.