Las aulas de los centros escolares asturianos se llenarán mañana de alumnos en una vuelta al colegio cuya principal novedad -además de la concertación del ciclo de Infantil- es el programa de ayudas para la adquisición de libros de texto puesto en marcha por el Principado.
Educación decidió optar por la financiación directa a las familias -90 euros por alumno en Primaria y 130 en Secundaria- frente a la modalidad de préstamo de libros. La decisión no estuvo exenta de críticas por parte de sindicatos, asociaciones que apostaban por este último sistema como el único capaz de garantizar la gratuidad de los libros.
La apuesta del Principado, en cambio, mereció la aprobación de las asociaciones de padres, tanto de la enseñanza pública, como la privada y de los libreros. Unos y otros, sin embargo, aseguraron que las becas, en muchos casos, no cubren el coste de los libros.
El consejero de Educación ha reconocido que este será uno de los puntos que habrá que revisar en el futuro, para lo que espera la colaboración de editoriales, libreros y colegios. José Luis Iglesias Riopedre recordó que es la primera convocatoria de las ayudas y será necesario realizar «muchos ajustes».
En principio, el consejero descarta aumentar el importe de las becas por encima del IPC. Según los estudios realizados por su departamento en otras comunidades donde existe un modelo de financiación directa como el asturiano, las ayudas propuestas por del Principado son «parecidas» y deberían ser suficientes para cubrir el coste de los libros. ¿Lo son? Riopedre admitió que depende de «cuántos haya que comprar y dónde se compren». Para resolver estas diferencias, aseguró, «habrá que entablar un diálogo con libreros y editoriales que nos permita establecer el precio de los libros». El consejero insistió en el «esfuerzo» que ha hecho la Administración y pide que las editoriales «se pongan al nivel».
Los empresarios no son los únicos que deberán colaborar para equilibrar el coste de los libros. Los centros educativos también jugarán un papel fundamental. Y es que el desembolso que deben realizar los padres según envíen a sus hijos a un colegio o a otro es importante. Los libreros calculan que la diferencia de precios, debido al número de textos que exigen los diferentes centros, puede llegar a los 90 euros.
Educación considera que fijar unos criterios comunes sobre los libros que debe utilizar cada colegio es una «cuestión complicada», pero que se deberá estudiar con los directores. «Habrá que plantear qué libros se van a pedir. Esto no significa que todos deben tener los mismos, pero sí que entre unos y otros haya unos márgenes reducidos», puntualizó.
Material escolar, no
Entre los «ajustes» que Educación prevé realizar en las próximas convocatorias de ayudas para la compra de libros de texto no está la de ampliar el uso de este dinero a la adquisición de otro tipo de material escolar. Ni en convocatorias futuras ni, desde luego, en ésta. El consejero fue tajante: «Este dinero no es para comprar bolígrafos, libretas o mandilones, sino libros de texto y así se dice claramente en la convocatoria».
¿Qué pasará con las familias que hayan adquirido los textos a través de un programa de préstamo y utilizado el dinero de la beca para material escolar? Riopedre se remetió de nuevo a las bases de la convocatoria y advirtió de que el Principado «realizará una comprobación aleatoria de las facturas »que justifiquen que el dinero se ha empleado en la compra de los libros. Sólo en el caso de que el precio de los textos fuera inferior al de la beca se podría emplear el dinero restante en la adquisición de otro material.