Por sorpresa. La exhibición que realizó ayer el piloto del equipo español Domenico Cerrilli, a los mandos de una embarcación de Class 1 en la bahía de San Lorenzo, dejó boquiabiertos a los gijoneses que paseaban por El Muro poco antes del mediodía.
Se trataba de una enorme de lancha deportiva de color amarillo y de grandes dimensiones perteneciente a la Class 1, la Fórmula-1 del mar. La alta velocidad, pero sobre todo el ruido de los dos motores de 900 caballos cada uno, irrumpió en la playa de San Lorenzo, donde efectuó un recorrido de cinco vueltas de lado a lado y en el que el catamarán alcanzó una velocidad cercana a los 250 kilómetros por hora.
La aparición de esta embarcación de Class 1 fue ayer el aperitivo de una de las pruebas del circuito mundial que se celebrará en Gijón en mayo de 2007. Será la única competición que se celebre en España de las 14 programadas. Sin duda, por lo visto ayer, el espectáculo merecerá la pena.