Jueves, 21 de septiembre de 2006
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El árbitro se carga la Copa
El Sporting pudo con el Cádiz, pero no con la actuación de un colegiado que señaló dos penaltis inexistentes a favor de los locales
El árbitro se carga la Copa
ATENCIÓN. El central del Sporting Jony López contempla, desde el suelo y junto a un futbolista del Cádiz, la trayectoria del esférico tras un rechace en el área. / ANTONIO VÁZQUEZ
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El Sporting pudo con el Cádiz y con el infierno del Ramón de Carranza, pero tuvo que rendirse ante un árbitro que decidió la eliminatoria. La actuación del berciano José Luis González fue determinante para que el equipo gijonés quedara eliminado de la Copa del Rey. Otra vez a las primeras de cambio. Dos penaltis que no fueron, además de haber pasado por alto una agresión de Fleurquin a Barral, fueron una losa demasiado pesada. El árbitro se cargó la Copa del Sporting.

El equipo rojiblanco, aunque llegaba aparentemente de víctima, salió decidido a no dejarse impresionar por el Cádiz. El equipo gijonés, totalmente renovado respecto al de la Liga, mantuvo el tipo ante un conjunto local que utilizaba un juego directo, con balones pasados, para intentar ganar la espalda a los defensores gijoneses.

El equipo de Preciado mostró una faceta con altibajos, ya que la rapidez del Cádiz le hacía sufrir en defensa. Acuña lanzó el primer disparo al larguero, entre dos ocasiones gijonesas, en una falta de Javi Fuego y en un cabezazo de Pedro en los que el línea estuvo acertado. Tras unos minutos de alternativa en el juego se produjo un equilibrio, que era lo que mejor le venía al Sporting.

Los rojiblancos se adelantaron en el marcador, en un rápido contraataque tras un córner lanzado por el Cádiz. En el centro de Congo se produjo el derribo de Velázquez a Javi Fuego. El berciano José Luis González no dudó en señalar la pena máxima, pero se tragó la expulsión del defensor local. Barral, con un potente disparo, adelantó a los rojiblancos.

Con el marcador en contra, el Cádiz apretó el acelerador para buscar la portería de Alejandro. Los rojiblancos pasaron apuros, mientras que los cadistas carecían de puntería. El guardameta rojiblanco se lució en varios lanzamientos de Acuña, el delantero más activo, y de Medina, además de otro tiro a la madera de Pavoni.

El árbitro José Luis González se erigió en triste protagonista para los rojiblancos. Primero pasó por alto una agresión de Fleurquin a Barral en el centro del campo, que quedó impune. Es posible que ni él ni su asistente hayan apreciado la acción antirreglamentaria del jugador local, pero lo insólito es el penalti señalado a Congo, por un derribo a Morán, acción que se produjo fuera del área. Abraham Paz se encargó de materializar el empate, con el que se llegó al descanso, después de que Javi Fuego rematase con inocencia un centro de Jairo en el tiempo añadido.

En el segundo tiempo el equipo gijonés tuvo un buen inicio, al adelantarse en el marcador en el primer minuto, en una jugada de Pedro, con desvío de Paz, que despistó a Limia.

En principio, el gol aplacó al Cádiz, lo que permitía al Sporting cierta comodidad en su juego, aunque la defensa tenía algunas dudas en los ataques locales, con más corazón que cabeza. En última instancia, Alejandro se mostraba seguro para desbaratar los indecisos remates de los locales.

Se perdía en nerviosismo

El partido entró en una fase anodina en la que el Cádiz jugaba al patadón y el Sporting se perdía en un nerviosismo con el que se complicaba las cosas. Por este motivo, Preciado realizó variantes, con la entrada de Jorge en la defensa, para desplazarse Raúl Cámara al lateral izquierdo y Samuel ejercer de derecho. También el Cádiz buscó una mayor profundidad con la entrada de Ezequiel para adelantar la posición de Lucas.

Hasta cumplida la media hora del segundo tiempo no empezó a modificarse el ritmo del partido, después de que David Barral, muy castigado toda la noche, lanzara un balón al poste.

La presión del infierno de Carranza empezó a acusarla el Sporting. El juego de patadón del Cádiz aumentó el nerviosismo de los rojiblancos, a quienes les faltaba orden y sentido práctico para defenderse.

A falta de ocho minutos se produjo otra jugada polémica, en la que el árbitro señaló penalti en una caída de Medina, al escapársele el balón a Alejandro. El delantero local adornó la caída y el trencilla señaló el fatídico punto ante la impotencia de los sportinguistas. Paz se encargó del nuevo empate.

Cuando ya se esperaba la prórroga, en un lanzamiento de esquina, después de varios rebotes con la defensa gijonesa descompensada, llegó el tanto que clasificaba al Cádiz en un certero remate de Abraham Paz, libre de marcaje.

El Sporting pudo haber pasado la eliminatoria, pero la influencia arbitral y la bisoñez del sistema defensivo en la última fase del encuentro fueron determinantes. En cualquier caso, pesó más el árbitro, que fue el mejor jugador del Cádiz. O, por lo menos, el más eficiente.



 
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