Los constructores gijoneses colapsan desde hace semanas los servicios de concesión de licencias del Ayuntamiento para evitar los sobrecostes que conllevará la aplicación del nuevo código técnico de la edificación. Una normativa con rango de ley estatal que se aprobó el pasado marzo y algunas de cuyas instrucciones entrarán en vigor el próximo viernes 29.
La gran novedad que introduce esta reglamentación, que afecta a todo tipo de edificios de viviendas, de comercio y uso público, son las exigencias que establece sobre uso de energías renovables, seguridad y protección del medio ambiente. Todo ello repercutirá en un nuevo encarecimiento del precio de los pisos, que según los más optimistas, entre los que se encuentra la ministra Trujillo, se podrá compensar más adelante gracias a los menores consumos energéticos.
Para el caso de ciudades norteñas como Gijón el código obliga a que como mínimo el 30% de la producción de agua caliente de las viviendas de nueva construcción provenga de energía solar térmica. Se trata de las famosas placas para captar rayos del sol, ya visibles en unos pocos edificios de la ciudad, que se diferencian de las fotovoltaicas en que no utilizan esa energía lumínica para producir energía eléctrica.
Los servicios municipales que se ocupan de la tramitación de los permisos de obra se han visto desbordados sobre todo por expedientes para construir viviendas unifamiliares. Precisamente el tipo de vivienda en auge en los últimos años en el municipio y en el que los promotores gijoneses prevén que tendrá mayor incidencia económica la futura obligación de instalar paneles solares. En los bloques residenciales el gasto siempre es menor, porque está repercutido entre varios vecinos.
«Qué hay de lo mío, a ver si me puedes agilizar este asunto», son el tipo de llamadas telefónicas que recibe a diario y casi a cada instante, en los últimos días, el personal de la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento.
«Avalancha terrible»
«La avalancha terrible» de expedientes que se ha trasladado ahora al Consistorio gijonés la padecieron con anterioridad en el Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias. Según explica Miguel Casariego, responsable del centro de asesoramiento tecnológico de dicho organismo, los colegiados tuvieron de plazo hasta el pasado día 11 para agilizar el visado del aluvión de proyectos que perseguían quedar exentos de las nuevas disposiciones edificatorias. A los arquitectos que entregaron sus proyectos después de esa fecha, recomendada y anunciada incluso en la página web del colegio, se les advirtió de que no existía la garantía de que el visado pudiera llegar a tiempo para eludir la normativa.
En contraposición con los agobios que la inminente llegada del código técnico de la edificación está causando entre constructores y técnicos, los instaladores de paneles solares aguardan el momento de empezar a rentabilizar sus inversiones.
En Gijón ya operan desde hace tiempo varias empresas especializadas en desarrollo, instalación y mantenimiento de proyectos basados en energías renovables y ahorro energético. Una de ellas es SoliClima, que tiene su tienda en la avenida del Llano. Su responsable, Rubén Hevia, estima que el incremento del precio por cada nuevo piso -achacable a las instalaciones de energía solar térmica- será de entre 2.500 y 3.000 euros.
Para lo que se refiere a vivienda unifamiliar Hevia pone otro ejemplo actual del mercado. El de un chalé de 150 metros cuadrados que estuviera habitado por cuatro personas. Con esas premisas, explica que la instalación de cinco placas solares con un acumulador mixto de 750 litros -una parte para producir agua caliente (hasta un 70%) y otra para calefacción solar (un 35%)- costaría hoy por hoy algo menos de 12.000 euros.
Los equipos más económicos y sencillos para ahorrar energía son los termosifones, que se comercializan a partir de 1.700 euros.