Ni los estuches de Pokémon, los portalápices de South Park y los productos de Disney pudieron mantener el negocio de 31 años de la tienda Discoteca, que hoy cerrará sus puertas, siguiendo el ejemplo de las sucursales de Oviedo y Gijón. Todo por culpa de Internet, fundamentalmente, una de las herramientas informáticas más poderosas y potentes para poder bajar miles de temas musicales totalmente gratis y copiarlos en un cedé o bien en el disco duro del ordenador y poderlos escucharlos en cualquier momento.
Discoteca la cierran sus propietarias, que prefirieron no ser identificadas, y que comenzaron en la tienda de discos hace 31 años como empleadas y que con el paso de los años pudieron hacerse con el negocio.
La imagen que presentaba ayer el local comercial era deprimente, con las estanterías prácticamente vacías, ofreciendo las últimas ofertas, cedés por dos euros, aunque algo más baratos que los discos compactos piratas que venden inmigrantes 'sin papeles' por los bares y cafeterías.
Una de las propietarias asegura que el declive de las ventas de cedés en las tiendas de música especializadas se debió a la aparición de los mp3. Bajar canciones en el ordenador es uno de los métodos más habituales que usa cualquier joven para escuchar música, a través de lo que ha dado en llamarse 'podcasting', que consiste en crear archivos de sonido (generalmente en ogg o mp3) y distribuirlos mediante un archivo, llamado RSS, un sencillo formato de datos que es utilizado para volver a difundir contenidos a suscriptores de un sitio web, de manera que permita usar un programa que lo descargue para que el usuario lo escuche en el momento que quiera, generalmente en un reproductor portátil. Lo cierto es que desde su casa cualquier aficionado a la música puede grabar incluso los conciertos en directo de sus ídolos preferidos sin tener que salir a la calle a ir comprar un cedé a una tienda. El mp3 se ha consolidado como el enemigo número uno de las ventas de productos musicales. Fue el primer formato de compresión de audio popularizado gracias a Internet, ya que hizo posible el intercambio de ficheros musicales.
La tienda Discoteca se hizo célebre en la ciudad por ser un lugar dónde se podían conseguir las últimas novedades musicales a través de vinilos, casetes y discos compactos. En los últimos años, con el avance de nuevos programas a través de Internet, las ventas han caído en picado.
En los establecimientos de hostelería se pueden ver, a veces, a varios vendedores ofreciendo cedés piratas y en las bibliotecas públicas es posible conseguir en calidad de préstamo cedés que se pueden copiar en casa sin problemas, según explicaron las propietarias de la tienda que cerrará hoy sus puertas. «Con estos nuevos inventos nadie entra a comprar música en una tienda», según aseguró una de ellas.
Los escaparates de la tienda anuncia un 70% de descuento en los productos complementarios que comenzaron a venderse en los últimos años como un atractivo para los clientes. Pero, ni aún con esas nuevas ofertas, la venta de cedés pudo levantar cabeza.