La decisión de la Consejería de Educación de eliminar una de las dos aulas del primer curso de Educación Infantil del colegio Asturias una vez iniciado el curso escolar ha puesto en pie de guerra a los padres de los alumnos afectados. El pasado jueves, el centro recibió la comunicación de que se suprimía una de sus unidades y que los 22 alumnos del primer tramo de Infantil debían integrarse en una única clase. Los padres consideran que, con esta decisión, el Principado está vulnerando los derechos de sus niños ya que la Administración regional se había comprometido a mantener las dos unidades si el colegio alcanzaba las 22 matriculaciones.
Además, advierten del grave perjuicio que acarreará esta medida dado que los niños, de tres años, ya han superado el periodo de adaptación y están habituados tanto a su profesora como al grupo de compañeros que les había correspondido en la distribución del alumnado en las dos clases.
Consideran los padres que la unificación de las dos unidades «compromete gravemente la calidad de la enseñanza que van a recibir los niños en un momento tan importante como es el inicio de la escolarización». Además, se da la circunstancia de que en el grupo de 22 alumnos hay dos niños extranjeros -uno rumano y otro chino- que desconocen el castellano, otros dos que presentan problemas importantes de expresión oral y un quinto con un grave retraso madurativo. Es un argumento más esgrimido por los padres para reclamar el mantenimiento de las dos aulas con un número más reducido de alumnos por unidad, lo que permitiría una mayor atención individualizada por parte de los profesores.
La medida planteada por el centro para solventar esta situación -la de reforzar esas dos unidades con profesores de apoyo- no acaba de convencer a los padres, que exigen que se mantenga a la profesora con la que sus hijos comenzaron el curso escolar el pasado 11 de setiembre.