Domingo, 1 de octubre de 2006
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GIJÓN

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El periódico de su vida
A lo largo de sus 92 años de vida, Luis Adaro Ruiz-Falcó fue uno de los principales protagonistas de la sociedad gijonesa y asturiana, de la que dejó reflejo en las páginas de EL COMERCIO
El periódico de su vida
POLIFACÉTICO. Imagen de Luis Adaro Ruiz-Falcó en su despacho, en 2003. / E. C.
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El 11 de agosto de 1914, en Gijón, «del cielo encapotado y oscuro, cayó a ratos menuda y molestia lluvia. Por la mañana se registró una nota triste, constituida por la muerte de uno que se bañaba». Lo contaba EL COMERCIO en su sección 'El Día Gijonés', y seguramente Don Luis lo leyó alguna vez, años más tarde, repasando los cientos de tomos de hemeroteca que recopiló a lo largo de su vida y con los que pondría en marcha la Hemeroteca Provincial. El 11 de agosto de 1914 nacía el propio Luis Adaro Ruiz-Falcó, que se convertiría en uno de los protagonistas sociales y empresariales del Gijón del siglo XX y, como tal, protagonista también del papel escrito. De la prensa. De su periódico.

Al margen de la presidencia de su empresa, Adaro S.A., uno de los primeros cargos de relevancia que ocupó Luis Adaro fue el de presidente de la Asociación Gijonesa de Caridad. Fue en 1950, apenas dos años después de que la institución volviera a abrir sus puertas tras el forzado parón de la Guerra Civil. La prensa de entonces acostumbraba a encadenar numerosas notas de anuncio sobre actos y eventos de relevancia pública o social, entre las que eran asiduas las remitidas por la Cocina Económica. Y Adaro se servía de ellas en este diario tanto para anunciar misas en la capilla de la institución como para agradecer los donativos recibidos o pedir más ayuda de los gijoneses. Así, en una nota publicada el 11 de noviembre de 1950 se explicaba que en el último ejercicio se había detectado un déficit de 13.815 pesetas, por lo que pedía a los vecinos «que no olviden el compromiso moral que tienen establecido con esta benéfica institución, que sin su aportación difícilmente podría salir adelante».

Fueron más de cuarenta años al frente de esta institución, labor que desde 1961 compatibilizó con la presidencia de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación. «La propuesta me pilló de sorpresa y aceptar el cargo constituía comprometerme en una alta responsabilidad. Tras pensarlo y valorar las posibilidades de rendimiento y capacidad de acción, acepté», explicó en una entrevista al diario decano de la prensa asturiana. Al frente de la Cámara fue donde la figura de Luis Adaro adquirió gran protagonismo, con una de sus obras más destacadas: la Feria de Muestras.

En 1965, en vísperas de la celebración de la primera edición de esta nueva era, Adaro aseguraba que «la importancia de la Feria rebasa los cálculos optimistas que sobre la misma se habían hecho, lo que da probada esperanza para futuros e inmediatos empeños». Durante la inauguración de la misma, el 8 de noviembre de aquel año, «pronunciaron discursos el señor Adaro y otras personalidades», según relataba la crónica de EL COMERCIO. En concreto el entonces presidente de la Cámara destacó «la importancia de las realizaciones en marcha y el gran desarrollo técnico que han alcanzado las industrias asturianas» y pidió a todos su colaboración «para hacer realidad el progreso de la región que, como es lógico, redundará en beneficio de toda España».

Retrato de Carantoña

El empeño que ponía Luis Adaro por lograr la máxima notoriedad de la Feria, era retratado de esta manera por el director de EL COMERCIO, Francisco Carantoña: «Me gustaría ser caricaturista para poder dibujar esquemáticamente a Don Luis Adaro con un truel en sus manos, y cazando ministros por las carreteras de Asturias». La inauguración de la Feria era ya por entonces un acontecimiento y en ella se escuchaban todo tipo de proyectos, no siempre realizados, como el que planteaba Adaro en su discurso de 1973. «Es imprescindible el establecimiento de una refinería de petróleo en nuestra región, para poder desarrollar una potente industria química», recogían las páginas de entonces.

En 1978, el día que se celebraba en la Feria el Día de la Información, Adaro anunció su próxima marcha de la Cámara de Comercio para «dejar el camino libre para los jóvenes que vienen detrás con ideas nuevas». En su despedida agradeció a los medios de comunicación toda la ayuda que habían prestado a la Feria, sin la cual «la tarea de este certamen industrial sería imposible». Tuvo además una mención especial para EL COMERCIO, que cumplía entonces cien años. «Queremos dejar constancia de la trascendencia de que un periódico de Gijón celebre su centenario, y agradecerle todo su apoyo a la Feria. Aún no sé cómo podremos plasmar ese agradecimiento, pero será un hecho». La columna de contraportada que entonces le dedicó 'Till' a Luis Adaro subrayaba «la madurez que supo darle a la Feria de Muestras, ahora capaz de valerse por sí misma».

Minería y Jovellanos

Tras pasar posteriormente dos años al frente de la Junta del Puerto de El Musel, Luis Adaro fue retirándose paulatinamente de la actividad pública, para centrarse en su labor de historiador con la publicación de varios libros sobre el Puerto y la minería. En cualquier caso, siguió participando en diferentes iniciativas así como a participar en otras iniciativas sociales como el Foro Jovellanos, que llegó a presidir en 1997 y 1998. Apasionado jovellanista, llegó a afirmar en una entrevista publicada en el año 2003 que «Gijón se lo debe todo a Dios y a Jovellanos». Los debates del foro Plaza Mayor organizados por EL COMERCIO también contaron con la voz del «forofo número uno de Gijón», la ciudad de cuyo día a día fue entusiasta seguidor a través de las páginas de su diario hasta el pasado martes 26.



 
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