Los consumidores han arremetido con dureza contra constructores y promotores inmobiliarios por los colapsos que han generado estas últimas semanas en los servicios de concesión de licencias municipales, como el de Gijón, para eludir la aplicación del código técnico de la edificación. Una normativa con rango de ley estatal, que se aprobó el pasado mes de marzo, y que obliga al sector desde el pasado viernes, entre otras medidas de seguridad y protección del medio ambiente, a instalar paneles de energía solar térmica en todos los edificios de nueva planta y en los que sean rehabilitados.
El presidente de la Unión de Consumidores de Asturias y portavoz de esta organización en el ámbito estatal, Dacio Alonso, interpreta esta precipitación en tromba de todos los proyectos pendientes con anterioridad al 29 de setiembre, que provocó un colapso en los ámbitos administrativos municipales, como una estrategia para «dilatar y escurrir el bulto. Es un intento de seguir buscando el enriquecimiento y mantener el momento de esplendor que viven a costa de aplicar unas normas de calidad en el proceso edificatorio de los años 70», lamentó Alonso. «Quieren seguir aplicando normas obsoletas, pero cobrando precios de 2006 para seguir hipotecando y sobreendeudando a las familias asturianas», agregó.
El presidente de los consumidores fue más allá en sus críticas y acusó a los empresarios de la construcción de oponer «una resistencia organizada para frenar una normativa que lleva cuatro años de retraso». En ese sentido recordó que cuando se aprobó la vigente ley estatal de la edificación, en 1999, se dio un plazo de dos años para la entrada en vigor de un código técnico pensado para desarrollar los exigentes requisitos de seguridad y habitabilidad que aquella establece.
Sobrecostes como excusa
«Han ralentizado la puesta en marcha de una normativa que persigue la mejora de la calidad constructiva para obtener un mayor margen de beneficio que sólo se sustenta en la especulación», recriminó Alonso, quien asimismo rechaza que los constructores se escuden en los sobrecostes que implica el nuevo código para encarecer aún más la vivienda de ciudades como Gijón.
«Negamos la mayor. Los márgenes comerciales del sector promotor en Asturias son hoy en día escandalosos. Es tal el colchón que tiene que por poner unos paneles térmicos y mejorar los niveles de aislamiento y las medidas de seguridad no se puede justificar la subida del precio de los pisos», indicó el portavoz oficial de los consumidores españoles. «Ese abultado margen de maniobra daría por sí solo cabida a viviendas de supercalidad», aseveró.
Por su parte, la Asociación de Promotores y Constructores de Gijón (Asprocon) admitió el colapso que se ha trasladado primero al Colegio de Arquitectos y luego al Ayuntamiento por «apurar los plazos» de la entrada en vigor del cambio normativo. Su presidente, Manuel Pastor, aseguró que la situación no es nueva y se produce siempre que hay alguna modificación sustancial que «comporta una mayor exigencia y rigor» en la regulación de la actividad del sector.
Más que por el temor a los sobrecostes de ejecución, Pastor considera que lo que ha llevado a su gremio a adelantar los proyectos inmobiliarios antes del día 29 es «la dificultad innata al cambio que todos padecemos». De hecho, el presidente de los constructores gijoneses coincide con la previsión del Gobierno de Zapatero de que el nuevo código puede suponer un aumento de entre el 1 y el 2% en el precio de los pisos.
«Aunque el adquirente de vivienda tenga que asumir ese sobrecoste, también es cierto que tendrá un mayor ahorro en los recibos mensuales, por la racionalización del uso de la energía en los edificios que traerá consigo la normativa», valoró el presidente de Asprocon.
Sobre el aluvión de proyectos -sobre todo para chalés- presentados el pasado mes para librarse del código técnico, Pastor indicó que se ha adelantado y concentrado casi todo lo que estaba previsto entregar hasta finales de año, por lo que «al vencer esa fecha del 29 se aflojará el ritmo».
Avalancha administrativa
El decano de los arquitectos asturianos, Ángel Noriega, está satisfecho con el esfuerzo desarrollado desde el colegio para visar toda «la avalancha» de proyectos en la fecha comprometida para que quedaran listos para la solicitud de licencia antes del día 29. «Esa avalancha es la que ha llegado en las últimas fechas al Ayuntamiento de Gijón», señala Noriega, quien achaca esta precipitación a la incógnita que los nuevos requisitos de ahorro energético del código técnico representa para proyectistas y promotores.