La reelegida presidenta del Partido Popular de Gijón, Pilar Fernández Pardo, promoverá una primera reunión con el cabeza de lista de la candidatura crítica, Luis de Prado, que se podría celebrar a lo largo de esta semana o a principios de la próxima. Ese encuentro servirá para sentar las bases de diálogo entre los dos sectores enfrentados que obtuvieron en el último congreso un 72% y un 28% de los apoyos de los afiliados, respectivamente.
La también candidata a la Alcaldía de Gijón reiteró ayer que «sigue manteniendo la puerta abierta al diálogo desde el convencimiento de que son más las cosas que nos unen que las que nos separan».
José Morán, incorporado a la nueva junta local del partido como vicesecretario de Presidencia y Comunicación, será quien asumirá la tarea de buscar cauces de entendimiento entre dos posturas hasta el momento irreconciliables. Según explicó el propio Morán a EL COMERCIO, el objetivo es que «unos y otros se sienten a hablar sin planteamientos preconcebidos y sobre la premisa de que en este envite el que gana y el que pierde es todo el partido».
Fernández Pardo aprovechó su discurso de proclamación como presidenta para hacer un ofrecimiento formal a la lista derrotada en el congreso para restablecer las relaciones entre ambas partes. Un gesto de mano tendida al sector discrepante que fue celebrado en la intervención de clausura del congreso por el presidente del PP de Asturias, Ovidio Sánchez. El diputado regional y presidente del comité organizador del congreso, Fernando Goñi, también apeló a la búsqueda del bien común del partido por parte de las dos candidaturas que se disputaron la dirección local.
La ganadora de las primarias del PP gijonés, que obtuvo una mayoría más abultada que en 2003 frente a los casquistas de Lucas Domingo, realizó una llamamiento a la unidad y a la reintegración para aunar esfuerzos y conseguir el objetivo compartido de arrebatar la Alcaldía de Gijón a los socialistas tras casi 30 años en el poder municipal.
La senadora y portavoz de los populares en el Ayuntamiento también destacó que el PP, con sus 3.800 afiliados actuales, es la primera organización política de Gijón «y ya es hora de que empecemos a creérnoslo». Además recalcó que con su reelección el único perdedor del congreso era el Partido Socialista, que no se atrevió a abrir un debate interno en su seno por la falta de un liderazgo claro entre sus filas.
Ausencia de coacciones
El cabeza de lista del sector crítico, Luis de Prado, por su parte, puso ayer en duda la voluntad negociadora de su oponente en el congreso por las declaraciones en que la presidenta del PP gijonés daba un plazo de ocho meses a sus adversarios -el tiempo que falta para las próxima cita electoral- para demostrar que quieren integrarse y trabajar en pro del partido para ganar los comicios.
«Para sentarse a hablar no puede haber amenazas, coacciones ni persecuciones», defendió, para reafirmarse en que la mano tendida por Pardo «es al cuello y lleva un cuchillo». Respecto a la petición expresa de que dejasen de hacer oposición dentro del partido y que aplicasen esa labor de desgaste al PSOE, el candidato de los críticos opuso que es ella «la que amordaza y no deja intervenir a los concejales en los plenos. Que no nos eche la culpa de su inoperancia».
De Prado también anunció que ha remitido nuevas impugnaciones del congreso del sábado que se han remitido a Oviedo y Madrid. «Se impidió que el voto fuera secreto y las papeletas estuvieron antidemocráticamente controladas y vigiladas por cancerberos de la presidenta», criticó.