Sábado, 7 de octubre de 2006
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GIJÓN

GIJÓN
Caballería única
El escuadrón de la Benemérita, además de participar en todos los actos protocolarios del país, realiza una importante labor de orden público y prevención de incendios forestales
Caballería  única
FORMACIÓN. Los efectivos que participaron en la exhibición entonan el Himno de la Guardia Civil desde el centro de la plaza de toros de El Bibio. / PALOMA UCHA
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Es el único escuadrón de caballería de la Guardia Civil en España y en él trabajan unos 120 hombres. Cuando se le pregunta a alguno de ellos cuál es la característica que mejor definiría su unidad, la mayoría destacan su dureza. Y es que, al contrario que en otras unidades, en la de caballería hay muchas cosas que hacer además del servicio, porque parte de su trabajo consiste también en llevar el mantenimiento de las cuadras, de los vehículos de transporte y de los caballos, los verdaderos protagonistas.

Por eso, para formar parte de este grupo son necesarias dos cosas: estar dispuesto a trabajar duro y tener un gran amor por los caballos. Y la mejor muestra de ello es la presencia al frente de todos los desfiles del brigada Corrochano. Su larga barba blanca se ha convertido ya en un símbolo de la unidad.

No en vano, lleva más de 38 años en la caballería y asegura que no se ha perdido ni un solo acontecimiento importante. «He estado en el mundial del 82, en las olimpiadas de Barcelona, en todas las fiestas habidas y por haber...», explica. También prestó sus servicios en Bosnia, siempre con su barba bien poblada.

Su peculiar figura también se dejó ver ayer en la plaza de toros de Gijón y encabezará la parada que se celebrará mañana al mediodía en Oviedo. Es respetado por todos sus compañeros y tan conocido como la cabra de la Legión. «Mi cara lleva 30 años sin conocer una cuchilla, tan sólo me recorto un poco la barba de vez en cuando», asegura.

Desde hace cuatro años, su compañero más fiel es Viento, un caballo de nueve años que le acompaña a todos los servicios y le sirve de montura en los desfiles. «A lo largo de todo este tiempo se me han asignado un montón de caballos, y a todos ellos les acabo cogiendo cariño».

Lo mismo les sucede al resto de integrantes de la unidad. El propio teniente Ariza, el jefe del escuadrón, habla con orgullo de Viriato, un caballo español blanco como el armiño que destaca por su nobleza. Manuel Alacid aprovechaba ayer los momentos previos al desfile para cepillar el pelaje de Viena, un hermoso alazán. «El que yo tengo asignado se llama Zipi, pero la exhibición la haré con Viena», explicaba el guardia murciano.

Seguridad

Además de la parte protocolaria, el principal cometido de la unidad de caballería es velar por la seguridad ciudadana en lugares donde se producen grandes acumulaciones de gente o es difícil acceder con vehículos. «Las ferias, los encierros o la fiesta del Rocío son algunas de las actuaciones que siempre hacemos, así como las carreras del mundial de Motociclismo, grandes acontecimientos deportivos...», enumeró el teniente Ariza. También realizan labores de protección de la naturaleza, especialmente en prevención de incendios forestales. Su misión consiste en desplegarse por las zonas con mayor riesgo de incendio que tengan difícil acceso. Este verano estuvieron en Galicia para tratar de que no se extendiese aún más la devastadora ola de incendios que asoló esa comunidad.

Eso sí, también están presentes en todos los actos protocolarios y festivos que se realizan en todo el país. Ayer, como muestra, realizaron una exhibición en la plaza de toros de Gijón. «Todo está cuidado al detalle», explicaba el teniente.

El cacereño José Berrocal realizaba también los últimos preparativos con Azor, su ejemplar de cruzado español. «Es un destino duro, se pasa mucho tiempo fuera de casa», detalla. Aún así, su pasión por los animales le hizo tenerlo claro a la hora de proyectar su carrera.

«Soy un enamorado de los caballos», confiesa. A su lado, uno de los más jóvenes, Alejandro Jarén López, de 26 años, asegura que ya está enganchado a la unidad. «Los veteranos ayudan mucho a los nuevos, hay muy buen ambiente y estoy muy a gusto», detalla.

Como contraste, el veterano Francisco Javier Parriego se retira el martes 10 de octubre. «Me da mucha pena dejarlo, pero tras 35 años ya llegó la hora de irse», lamenta. La gente va pasando, pero la unidad de caballería sigue adelante.



 
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