Sábado, 7 de octubre de 2006
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GIJÓN

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Los expertos detectan que los miembros de las empresas familiares no están bien pagados
«La economía de la región se sustentará en una pequeña red de este tipo de negocios», afirma el economista Francisco Fernández
Los expertos detectan que los miembros de las empresas familiares no están bien pagados
RELEVO. Los empresarios retrasan al máximo la sucesión. / E. C.
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«La mayor parte del empleo y de la generación de riqueza en Asturias y España, sobre el 65%, está basado en empresas familiares que, ahora, se encuentran ante una gran dificultad para continuar su ejercicio en el tiempo». El director general del despacho de economistas y abogados Vaciero, Francisco Fernández, explicaba así por qué la Cámara de Comercio de Gijón decidió dedicar la mañana de ayer al estudio de 'La sucesión en la empresa familiar'.

«Es imprescindible que se haga todo lo posible para asegurar la continuidad de estas empresas, evitando las trampas empresariales, cuya última consecuencia es la venta de la empresa por parte de la familia», comentó Fernández.

El debate está de moda, ya que, a pesar de que los implicados siempre mostraron interés, es ahora cuando se «ha logrado superar los dos grandes modelos que habían dominado el mercado regional: el de la empresa pública y el de las grandes multinacionales, que iban a atraer grandes capitales de todo el mundo y hacernos ricos», ironiza el director de Vaciero. Nada más lejos de la verdad. De hecho, «está más que comprobado que la economía de la región se sustentará en una pequeña red de este tipo de negocios».

Según Fernández, cuentan con el apoyo del Gobierno del Principado de Asturias y de distintas asociaciones para analizar dicha situación y resolver los problemas que surjan en torno a ella. Lo principal, dice, «es la información». Por eso, ayer, durante la jornada hablaron sobre las trampas más habituales en las que pueden caer estos empresarios. Entre ellas, «el no retribuir a los miembros de la familia a valores de mercado ni por su trabajo ni por su participación accionarial, confundir los lazos familiares y laborales, retrasar el momento de la sucesión y confundir los cargos de propietario y director».

Las claves

Fernández recomienda seguir dos líneas para evitar esos problemas: la elaboración de un plan estratégico que refleje que la familia tiene y comparte un proyecto común y de futuro en la empresa, y un protocolo familiar, «que marque de forma clara las reglas entre estos dos ámbitos de la vida de las personas».

Antonio González-Busto, director del departamento jurídico de Vaciero, también participó como ponente, centrándose en los aspectos jurídicos y la planificación fiscal de la sucesión. Los asistentes a la jornada pudieron verle defender la necesidad de «un acuerdo de voluntades entre los miembros de la familia titulares de la empresa, mediante el que se puede asegurar su seguridad y gestión unitaria».

«Los empresarios asturianos no están ni bien ni mal asesorados. No tienen costumbre de utilizar un servicio jurídico más que cuando se encuentran en problemas y este tipo de protocolos son, principalmente, preventivos, para evitar que la cosa se complique en un futuro», destacó. González-Busto cree que todos los asturianos que se encuentren en esta situación deberían «realizar un análisis de la situación actual de su negocio, proyectarlo unos años adelante y ver cómo quieren continuar».

En definitiva, no dejar nada al azar y saber cuándo ha llegado la hora de entregar el testigo a los herederos. «Las razones que hacen que el fundador quiera retrasar el momento de la sucesión son humanamente comprensibles: tienen miedo a perder su rango social de líder y a que sus hijos no lo hagan todo lo bien que deberían». Entre otras cosas, porque «muchos de ellos no han hecho otra cosa en su vida que trabajar y le tienen miedo a la desconocida jubilación».

Organizar la sucesión

González-Busto aconseja que «a pesar de que no se puede hablar bajo unas reglas generales, a partir de los 60 años y a medida que los hijos van incorporándose a la empresa, organizar la sucesión». ¿Lo más importante? «Ponerse un plazo y no inmiscuirse demasiado en el trabajo de los que llegan», concluye. FRANCISCO FERNÁNDEZ

ANTONIO GONZÁLEZ-BUSTO



 
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