Domingo, 8 de octubre de 2006
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GIJÓN

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Bodas de plata estrelladas
La Sociedad Astronómica Asturiana Omega, fundada a través de un anuncio publicado en EL COMERCIO en febrero de 1981, repasa sus 25 años de vida en una exposición
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Llevan 25 años levantando la mirada al cielo en busca de estrellas, planetas, constelaciones y satélites. Ven la vida a través de una lente telescópica y desafían a las frecuentes nubes que muchas noches no les dejan disfrutar de su pasión. Los miembros de la Sociedad Astronómica Asturiana Omega -unos 120- saben lo que es trasnochar, pasar frío y desembolsar parte de sus ahorros para poder mantener la única agrupación del Principado que se dedica al estudio del cosmos. El Observatorio de Deva se ha convertido en su segunda casa desde que se inaugurase en mayo de 1995. Allí reciben visitas escolares y a curiosos interesados en observar cualquier fenómeno de interés; y allí, los socios miran, contemplan, debaten y sobre todo, disfrutan del cielo.

Los miembros de la Sociedad Astronómica Asturiana Omega han querido celebrar sus bodas de plata con una retrospectiva sobre su vasta trayectoria. El Centro de Cultura Antiguo Instituto alberga hasta el próximo 15 de octubre una exposición sobre la historia de este grupo de aficionados que se formó el 19 de febrero de 1981 a través de un anuncio publicado en EL COMERCIO. «En aquella fecha un grupo de aficionados convocaba una reunión que se celebraría al día siguiente, en una cafetería ubicada en la calle Capua; fueron once personas a la cita y en aquel momento empezó la andadura de la asociación. Las actividades no han cesado en ningún instante y la sociedad fue creciendo hasta llegar a ser lo que es hoy», explica José Ramón Vidal, vicepresidente de la Sociedad Astronómica Asturiana Omega y director del Observatorio de Deva.

El primer local social de la agrupación se instaló en el instituto Calderón de la Barca. «No era muy buen sitio porque el centro cerraba a las diez de la noche y los fines de semana», relata Vidal. De ahí, iniciaron un peregrinaje por varios locales ubicados en Marqués de San Esteban y la calle de Langreo, hasta inaugurar en 2004 una nueva sede en la calle de Alegría, al lado del parque de los Pericones. Allí guardan su extensa colección bibliográfica y se documentan sobre los últimos fenómenos del cosmos. Sin embargo, para verlos en directo tienen que liarse la manta a la cabeza y salir de la urbe. «Deva es un buen sitio porque casi no hay contaminación lumínica procedente de la ciudad», apunta el experto, quien añade: «Si no hay nubes en el cielo, durante esta semana se pueden ver sin dificultad Mercurio, Venus y Saturno, además de la Luna y las constelaciones».

Paciente afición

A pesar de que a muchos de ellos les gustaría tener una dedicación plena a la astronomía, «hay que trabajar en otras cosas porque de algo hay que comer». José Ramón Vidal trabaja a turnos en Aceralia, «por eso algunas noches no puedo subir al Observatorio de Deva».

Poder contemplar un fenómeno extraordinario les reconforta y les anima a seguir manteniendo su afición. Si algo identifica a los amantes de la astronomía es la paciencia. «Uno de los momentos de los que guardo mejor recuerdo fue cuando pude presenciar una impresionante lluvia de estrellas que incluso llegaba a deslumbrar al observarla», relata. De acuerdo a complejas operaciones matemáticas, los miembros de la Sociedad Astronómica Asturiana suelen conocer de antemano cuándo se producirán determinados fenómenos. «En el caso de la lluvia de estrellas, se suele producir en el momento en el que la Tierra cruza por un espacio por el que anteriormente pasó un cometa; es como ir por la autopista en coche y pasar por en medio de una nube de mosquitos, que acaban impactados contra el parabrisas; con el polvo de estrellas sucede lo mismo, impactan contra nuestro planeta», explica José Ramón Vidal.

Además, los miembros de la agrupación fotografían todo aquello que les llama la atención. Durante estos días, esas imágenes se pueden ver en el Antiguo Instituto acompañadas de las pertinentes explicaciones. Se recogen también documentos históricos de la Sociedad, como las instantáneas de los viajes realizados fuera del Principado, «como el de octubre de hace un año a Rioseco de Tapia, para ver pasar a Venus por delante del Sol; teníamos pensado verlo desde aquí pero amaneció nublado, con lo que tuvimos que ir hasta León para poder observar el fenómeno», relata el vicepresidente de la asociación, presidida por Santiago Izquierdo Carmona.

Mientras celebran los 25 años de historia con la exposición, los aficionados esperan la lluvia de gemínidas y leónidas que se podrán avistar en las próximas semanas.



 
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