«¿Jesús González?, ¿pero no es pintor?». Sí, el autor de la exposición 'En torno al surrealismo 1972-2006', que puede verse en el Ateneo de La Calzada, ha paseado sus pinturas por las mejores salas de arte de Europa y Estados Unidos, pero también crea conmovedores esculturas y es un maestro del grabado. Jesús González parte de su arte autodidacta para dar rienda suelta a su imaginación y transformar las imágenes objetivas en sensaciones subjetivas. El artista empezó a pintar hace más de tres décadas como un hobbie, pero al final sus obras han dado para una exposición completísima que no hace más que despertar elogios.
-¿Supone 'En torno al surrealismo 1972-2006' una retrospectiva de toda su obra?
-Más bien es una colección de un gran número de piezas realizadas a lo largo de mi trayectoria artística, que tienen en común el hilo del surrealismo.
-En la colección hay pinturas, grabados y esculturas, ¿con qué técnica se siente más cómodo?
-No es cuestión de que me sienta más cómodo o de que prefiera una en concreto, se trata más de épocas artísticas. En función del momento personal o artístico que esté viviendo, me decanto por una o por otras. De todas formas, soy una persona muy inquieta y, a veces, me gusta trabajar con varias técnicas a la vez.
-¿Ha girado siempre la temática de sus obras en torno al surrealismo?
-En general sí. Me identifico con este movimiento. Aunque en Nueva York, por ejemplo, me llaman 'neosurrealista' porque mi estilo no tiene nada que ver con el surrealismo puro de Bretón, yo me acerco un poco a la abstracción.
-¿Qué intenta transmitir con sus obras?
-Mi personalidad, mis preocupaciones, mi visión de la sociedad y de los problemas y conflictos que en ella se crean. Tengo, por ejemplo, una serie sobre la guerra del Golfo.
-¿Qué proyectos tiene para el futuro?
-Estoy trabajando en dos series de trabajos: 'Horizontes del silencio', en la que investigo alrededor de la violencia hacia las mujeres, y 'Volcanes del silencio', para la que me he inspirado en un reciente viaje a Lanzarote.