La celebración este año, a nivel del Estado español, de la fiesta de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil, en Asturias, fue un éxito rotundo a pesar del tiempo. Los asturianos se volcaron en la asistencia a los distintos actos, en especial a la magna exposición de equipos y material en el ovetense paseo del Bombé o al concierto de la Unidad de Música de la Benemérita en el Auditorio Príncipe Felipe, donde el millar y medio de invitaciones se agotaron rápidamente y donde las expectativas de esa afamada banda de música madrileña no defraudaron.
Pero un acto multitudinario, que ni la lluvia pudo deslucir, fue la demostración de las especialidades de ese cuerpo de seguridad en la plaza de toros gijonesa, el pasado viernes. Si no llega a llover el problema de aforo (9.000 personas) podría haber constituido un gran problema para los equipos de Protección Civil y seguridad.
Los gijoneses respondieron de forma masiva y con calor popular, así como con atronadores aplausos a cada actividad desarrollada, en especial las exitosas intervenciones de los perros-policía y del Escuadrón de Caballería de la Benemérita venido de Madrid. Pueden estar contentos los organizadores gijoneses de la Comandancia de la Guardia Civil de esta ciudad por todo el esfuerzo, días de ensayo y preparativos. En especial, el teniente coronel Martínez Raposo y el capitán Cordero. Todo salió a la perfección. Lo mismo que los responsables de la Comandancia de Oviedo, con su jefe al frente, el teniente coronel Fernando Aldea; y el responsable de la organización de la parada y desfile en la calle Uría de la capital asturiana, venido también de Madrid (del Estado Mayor de la Guardia Civil), el teniente coronel José Luis Arranz Villafruela...
Tras muchos ensayos bajo la lluvia en el acuartelamiento Cabo Noval, pudo ver cómo el esfuerzo suyo y de muchos guardias civiles culminó con una brillante demostración de buen hacer de 800 guardias y 150 vehículos. ¿Un éxito!