Decenas de vehículos sufrieron ayer retenciones en la ronda gijonesa en dirección a Oviedo, tras el percance provocado por un camión de obra. Según explicaron fuentes de la Guardia Civil de Tráfico, el vehículo pesado vertió de manera involuntaria en la calzada de la autovía del Cantábrico parte de la grava que transportaba y se dio a la fuga.
El incidente ocurrió hacia las cuatro y media de la tarde, cuando el camión viajaba en dirección a Oviedo. Al parecer, un bache o un fallo en los mecanismos de contención de la carga, según explicaron fuentes de la Guardia Civil, provocó el incidente, de manera que la grava quedó diseminada por la calzada en el punto kilométrico 387 de la autovía del Cantábrico.
De forma inmediata, efectivos de la Benemérita acudieron al lugar, donde fue necesario regular la circulación debido a que uno de los carriles quedó cortado. Durante más de una hora las restricciones para el paso de vehículos provocaron importantes caravanas, agravadas por el hecho de que ayer comenzó la operación salida para el puente del Pilar.
La normalidad quedó restablecida una vez que los operarios retiraron la grava de la calzada, alrededor de las cinco y media de la tarde.
Hecho frecuente
Al parecer, este tipo de incidentes ocurren a menudo, según explicaron fuentes de la Guardia Civil de Tráfico, aunque la densidad del tráfico registrada ayer, y la importante vía de comunicación en la que sucedió, le dio un protagonismo al suceso que a menudo no tiene. Es lo inestable de la carga y quizás la velocidad que alcanzan los camiones lo que propicia, en muchos casos, que parte de su cargamento acabe en la calzada cuando se encuentran con alguna irregularidad en el asfalto.