Cerca de cuarenta artistas del Teatro Musical de Praga tratarán de acercarse esta noche en el Palacio Valdés al éxito que ya han conocido en su país. La versión española del musical 'Juana de Arco' llega hoy a Avilés tras permanecer tres años en cartel en la capital checa, tras una arrolladora gira por Eslovaquia, y tras hacerse con el galardón al mejor espectáculo en el pasado Festival Internacional de Musicales de Cardiff (Gales).
La compañía, acostumbrada al éxito, arranca de nuevo en el Palacio Valdés una gira que les llevará por 23 ciudades españolas hasta el próximo mes de noviembre. En los meses previos, se han tenido que hacer a un nuevo texto, en castellano, del compositor aragonés Gabriel Sopeña, y a los nuevos matices que ello aporta a la obra. Mientras tanto, según relataba ayer el responsable de la música, Ondrej Soukup, ya se preparan las versiones en inglés y en alemán.
«Para mí era un trabajo muy especial», contaba ayer Sopeña, autor de la versión española. «Es una gran responsabilidad adaptar una obra que ha tenido tal repercusión en países tan cultos como la República Checa o Eslovaquia», añadió. No obstante, finalmente logró hacerse con la historia y darle los matices adecuados para su interpretación en castellano. «No podía ser una mera traducción», dijo.
No apta para franceses
El resultado es, como en la versión checa, una relectura de la legendaria heroína francesa no apta para franceses, según reconocieron, medio en broma medio en serio, los responsables del espectáculo.
Según explicó Sopeña, la obra presenta a Juana de Arco como el mito universal que es, pero con una serie de matices que incluso hacen distinto al personaje para el público checo y para el español. Así, la Juana de Arco que esta noche pisará el escenario del Palacio Valdés es distinta a la que se conoce de las otras 40 versiones teatrales o cinematográficas que ya se han realizado. Aun siendo fieles a la leyenda y a la historia, el musical checo «habla del espíritu de sacrificio y de la trascendencia, pero también de la niña analfabeta sobre la que recae la maquinaria del poder». Si en Praga se acentuaron aspectos como «el que la persona más insignificante puede cambiar la historia», en España refuerza el matiz «que hace más humano al personaje y señala la debilidad ante ese poder».
Para ello, en el espectáculo se echa mano de recursos como el personaje ficticio del capitán La Hire, del que se enamora la heroína. «Eso, en Francia, tendría un efecto similar al de las obras que especulan sobre las relaciones de María Magdalena con Jesús», apuntó Alfonso Palomares, el único actor español en el elenco, y que interpreta al narrador de la historia.
Ese punto provocador hace que, por ahora, los responsables de la obra reaccionen con sorna cuando se les habla de la posibilidad de llevar su espectáculo al país de Juana de Arco. «Nos echarían», exclamó la mezzosoprano Lucía Soralova, que representa a la heroína en escena. Más serio, el compositor Soukup opinó que, tal vez, «llegará el momento en que podamos estrenar esta obra sin polémicas» por parte de los sectores franceses «que monopolizan la figura de Juana de Arco», como «ha venido haciendo el ultraderechista Le Pen».
Así pues, Avilés tendrá hoy el privilegio de ser la primera ciudad que conozca un espectáculo que ha encandilado a checos y eslovacos «con más de 850 representaciones», según señaló su productor, Pavel Marek, y que ya pasó el pasado año por el Palacio Valdés con el montaje que el Teatro Negro de Praga hizo acerca de Don Quijote. A Marek se le olvidó señalar que más de 350.000 espectadores vieron la obra en la República Checa.
Por ahora, quienes en privado han visto el montaje, han quedado encandilados. Incluso aquellos que, siendo checos, aprecian especialmente la musicalidad y expresividad que la lengua castellana da al espectáculo. «No es como el alemán, que sólo suena bien en Wagner, Brecht y Rammstein», bromeaban, tras su comparecencia de ayer, la solista Soralova y el compositor Ondrej Soukup.