Miércoles, 18 de octubre de 2006
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Los científicos del buque oceanográfico 'Thalassa' creen que un año de veda no es suficiente para recuperar el bocarte
La expedición hispano-francesa encontró los bancos de juveniles en zonas costeras y a poca profundidad La campaña de investigación se completará con otra a realizar en primavera para determinar el stock de la especie
Los científicos del buque oceanográfico 'Thalassa' creen que un año de veda no es suficiente para recuperar el bocarte
EXPERTO. Enrique Nogueira, ayer, en el Espigón II de El Musel, donde atracó el Thalassa para desembarcar a los científicos. / SIMAL
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Un equipo científico hispano-francés a bordo del buque oceanográfico 'Thalassa' ha descubierto que los juveniles de bocarte en el Atlántico «están muy metidos en la costa, a una profundidad de entre 30 y 100 metros». Así lo indicó ayer Enrique Nogueira, biólogo del Instituto Español de Oceanografía y responsable de la parte española de ese equipo científico, que estudió durante las últimas tres semanas la distribución y el proceso de reclutamiento de esta especie pelágica.

Nogueira indicó que los peces fueron localizados «en el estuario de La Gironda y en la 'esquina' del golfo de Vizcaya, en la frontera de España y Francia. Este biólogo adscrito al Centro Oceanográfico de Gijón añadió que «la sensación es que hay poco bocarte y que está en sus tradicionales 'santuarios', pues sólo lo hemos encontrado en la plataforma interior, en unas zonas muy pequeñas. Hemos hecho un trabajo muy interesante que ahora deberá ser discutido en foros internacionales para sacar conclusiones con las que, al final, se puedan tomar decisiones políticas».

Esta campaña de investigación, en la que las 21 personas del 'Thalassa' -entre científicos y tripulación- recorrieron cerca de 3.000 millas, no se centró sólo en el bocarte, sino que también se estudiaron especies como la sardina, el jurel y la caballa. En lo relativo al bocarte, estos oceanógrafos analizaron la distribución de los juveniles y su proceso de reclutamiento. Esta especie llega a vivir unos cuatro años, pero se pesca cuando tiene uno.

«Esperar»

Tras estas tres semanas en la mar, una primera conclusión de Enrique Nogueira es que «si queremos recuperar la biomasa, hasta tener unas 80.000 ó 90.000 toneladas, todavía hay que esperar y mantener la veda. Hemos de tener una actitud más respetuosa con los recursos naturales y el medio. Creo que prohibir la pesca un año es poco tiempo».

Los miles de datos recopilados ahora por los científicos se completarán con los que resulten de la campaña que se lleve a cabo la próxima primavera, dirigida a evaluar el stock del bocarte.

Recientemente, otro grupo de expertos realizó una investigación similar sobre especies demersales -platija, rodaballo...- en el Cantábrico y descubrió juveniles de bocarte en lugares insospechados. Nogueira indicó que «los encontraron en la vertical de la frontera entre Galicia y Asturias, así como cerca del cabo de Peñas, a una profundidad de entre 60 y 120 metros. Eso es excepcional, porque están muy al Oeste. También se encontraron a profundidades inferiores a los 30 metros y siempre muy cerca de la costa».

En principio, a falta de analizar todos los datos recogidos por los investigadores, no hay una respuesta clara al porqué de esta conducta de los juveniles de bocarte. Enrique Nogueira descartó cualquier variación en la temperatura del agua del mar. «Hemos tomado casi 20.000 datos de temperatura y la máxima que recogimos en superficie fue de 21 grados centígrados, mientras que a 60 metros de profundidad fue de doce grados. Son temperaturas normales para esta época», anotó.

La parte francesa de la investigación estuvo dirigida por el oceanógrafo Pierre Petitgas, científico del Instituto Francés de Investigación y Explotación de la Mar (Ifremer), quien indicó que «hace tres años que hacemos esta campaña y la centramos en La Gironda, la frontera de ambos países y la costa cantábrica, que son tres zonas muy importantes».

Petitgas explicó que utilizaron material científico muy avanzado para realizar esta investigación, con equipos acústicos con cinco frecuencias, un arrastre pelágico, sondas de temperatura y salinidad del agua, botellas para plancton y redes de zooplancton y larvas. «Estamos equipados para cubrir todo el ecosistema. Además, trabajamos tanto de día como de noche y en determinadas zonas permanecimos hasta diez días recogiendo datos», aseguró el científico galo.

Tres meses

El Instituto Español de Oceanografía tiene una participación en el buque 'Thalassa', lo que le da derecho a utilizarlo dos meses al año, «aunque lo usamos tres», según indicó el director del Centro Oceanográfico de Gijón, Luis Valdés, quien ayer acudió a El Musel a recibir a los científicos. Se trata de uno de los tres mejores barcos de su clase de toda Europa y, por sus características, trabaja entre unas profundidades que van de los 30 a los 2.000 metros. Por eso, ha sorprendido a los científicos que los bancos de bocarte se encontraran a poca profundidad y muy cerca de la costa, lo que dificultó la investigación, pues, como reconoció Nogueira, «cuando localizamos un banco, necesitamos lanzar las redes para poder confirmar los ecos que reciben los equipos de a bordo y realizar el estudio, pero si están muy pegados a la costa, las características del barco nos lo impide».

Decisión política

Las conclusiones que se puedan obtener de todos los datos recogidos por el 'Thalassa', más aquellos que se incorporen en la próxima campaña de primavera, serán fundamentales para que las autoridades comunitarias puedan decidir sobre la apertura o no de futuras pesquerías de bocarte en el golfo de Vizcaya. De momento, los científicos consideran que la especie está por debajo de lo que se considera biomasa límite, que supondría la prohibición de la pesca.

Los estudios realizados por los científicos indican que se ha sobrepasado el estado de biomasa de precaución sin que se adoptaran las correspondientes medidas preventivas, por lo que la pesca intensiva hizo bajar de forma alarmante el stock de bocarte.

De momento, la Comisión Europea mantiene la prohibición de pesca de esta especie hasta el 31 de diciembre y se tomará una decisión al respecto en base a los documentos que aporten los científicos. Todo hace pensar que propondrá un total admisible de capturas cero para 2007, pero el año pasado, a pesar de las advertencias de los científicos, designó 4.500 toneladas para los barcos españoles y 500 para los franceses.

 
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